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sábado, 29 de agosto de 2009

Intentando estudiar en la biblioteca. Sigo en ello...



Hoy como era viernes, me digo cuando me he levantado con mi querida amiga, la tercera pierna mirando a Eibar... No, compañera hoy no se puede. Vamos a tomar el día con filosofía, vamos a la biblioteca prontito para estudiar.
Total que después de hacer unas gestiones bancarias que eran menester hacerlas con prontitud entre otras cosas para que no me cortaran la luz y tal... A ver como coño escribo en el ordenador si no hay luz, eh? de vez en cuando hay que pagar, a ver que remedio...
Pues eso, que me enrollo como las persianas, que después de hacer todas las cositas me voy a la biblioteca, con la cabeza todavía embotada del día anterior. Casi no pude dormir. Tuve una extraña pesadilla de boligrafos que caían a mi alrededor, lapiceros volando, libros que cerraban y abrían violentamente... aaaaarghhh!!!
Debido algún extraño milagro de esos que suceden de vez en cuando (como cuando mi amigo Paco, por ejemplo, intenta aparcar y aunque sea un domingo y esté llenísimo Leganés de coches aparcados y no haya una sóla plaza él encuentra aparcamiento.. ¿milagro? ¿Flor en el culo? ¿paradoja espacio-temporal?..) pues debido a ese milagro, encuentro un maravilloso sitio en todo el medio de la biblioteca junto a una enjuta chica que estaba debajo de cuatrocientos ventisiete jerseys y a una enooooorme mujer que asustaba mirarla, asi que no la miré. (no era por miedo, era por respeto. Qué conste)
Dos minutos. Fue el tiempo que tardé en oir el primer ruido. Y a eso se sucede un extraño fenómeno que sólo sucede en los sitios dónde se supone que tenemos que estar en silencio (bibliotecas, hospitales, tanatorios, museos...). La gente intenta aguantar el silencio pero debido a una extreña genética en el ser humano. No podemos. Es imposible que estemos quietos en nuestro libre albedrío. O nos dan una hostia bien dada o no paras de moverte... pero para ello necesitas lo que yo llamo "primer ruido" (joder, qué listo soy.. se nota que estudié en Leganés, eh?)
En cuanto alguien hace el primer ruido es como una liberación para los demás. Como cuando eramos pequeños y nos decían que estuvieramos quietos. Lo estábamos seis segundos hasta que jaimito se tiraba un pedo. Entonces todos detras a correr, empujarnos, pegarnos... y si nos echaban la bronca.. ha sido él. Ha sido jaimito.
Pues ésto es algo parecido. Alguien mueve una silla o tose o tira vehementemente los boligrafos contra el maltratado pupitre. Entonces una ola desencadenada de ruidos se suceden en la otrora silenciosa biblioteca... Sillas moviendose, gente que va al baño como si le pesaran los pies, portazos, libros cayéndose, putas carpetas de Velcro (¡¡Dios,como odio las putas carpetas de Velcro!! Para mi próximo cumpleaños me pediré la dirección del subnormal que se las inventó para meterle un calabacin por el orto por haberme maltratado psicológicamente...)
Así durante dos horas y media, asi que cuando ya no podía aguantar más ruidos, más empujones, más mongol@s susurrando (que casi hablan más alto que cuando se supone que hablan.. ¡¡Dios!!!) decidí muy sabiamente y después de mirar que eran más de la una que la semana bibliotecaria había finalizado.
Recogí mis bártulos mientras Vietnam estallaba a mi alrededor. Me fui a mi casa a dejar el libro (inocentemente me deje algunos apuntes en la mochila...) y a coger un bañador y una toalla para darme un bañito en una piscina muy cuca que está cerca de dónde yo vivo que para eso estamos terminando agosto, hay que aprovechar, ¿no?

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