¿Quieres comprar los libros de Luis Celaá?

Libros de Luis
Pon tu la dedicatoria

Registro en Safe Creative

Safe Creative #1501290156808 329cbb4b-18b8-3553-86d7-4d84d252b798

Traductor / Translate

lunes, 28 de diciembre de 2009

Navidades de odio y rencor





Apenas acababa de amanecer y el sol ya daba de lo lindo en el campamento saharaui. Pese a la temprana hora en que todavía despartaba el día el ajetreo cotidiano ya había comenzado. Los hombres se habían ido a sus quehaceres diarios y las mujeres se encargaban de tareas domésticas..
Mohamed se levantó corriendo de la sabana en la que dormía en el suelo y que le servía de cama. Buscó en el interior de la modesta tienda de campaña en la que malvivía con su querida madre y su amado padre. Pese a que su corta edad siempre ayudaba a su madre mientras su padre andaba fuera buscando trabajo o consiguiendo comida.
Pese a que buscó en la tienda y en los alrededores no encontró ni a su mami ni a su papi. A su padre era normal no verle por la mañana pues apenas le veía, cuando llegaba a casa su padre estaba tan cansado después de estar todo el día trabajando que apenas le abrazaba un poco y caía rendido de puro cansancio en el suelo de la tienda... Pero lo que más extrañó a Mohamed fue no encontrar a su amantísima madre. La llamó primero calmadamente pero al no encontrarla la llamó a grito pelado. Llorando, corriendo, asustado de un lado para otro buscando a su querida madre. Mohamed no concebía que pasara un rato sin ver y abrazar a su mami.

Apenas pasaron diez minutos que a él se le hicieron interminables. A lo mejor fueron nueve o quizá once. Nunca lo sabremos. En el campamento saharaui no hay relojes de cocina que señalen la hora que es. Pero eso apenas importa. Lo que importa es que escasean las neveras, el agua corriente, las cocinas, los coches.. Eso si es importante.
Unos vecinos amigos de sus papis acudieron corriendo a la llamada de su auxilio. La mujer cogió en brazos al niño y le consoló. El niño se dejó hacer porque la conocía pero aún así no paraba de llamar a su madre, aunque ya no gritaba la llamaba como un disco rayado. Si el niño no hubiera tenido los ojos llorosos hubiera podido ver que el campamento estaba destrozado y que la mujer que lo sostenía tenía la cara destrozada aunque se la intentaba tapar con el pañuelo típico de la tierra se podía observar perfectamente que la habían pegado. Al igual que a su anciano marido que apenas podía caminar y al que le faltaban varios dientes..
Pese a la amplia experiencia de la mujer el niño no paraba de gemir. La mujer le preguntó al hombre que qué hacían con el niño. El hombre la miró con dulzura y la susurró al oido para que Mohamed no la oyera.
El niño era pequeño pero no tonto. Se imaginaba que algo grave había pasado. Empezó a llamar a su mami y a su papi. Los vecinos no sabían que hacer.
¿Cómo explicar a un niño que la noche que acababa de terminar había sido una noche de sangre y carnicería? ¿Cómo decirle a un infante tan tierno que el ejército de la estrella se había llevado a su padre acusado de terrorismo y que a lo mejor no había sobrevivido a la noche debido a las dolorosas torturas que infligían a los saharuis? ¿Cómo se le dice a un niño que su madre habrá servido de oscuro deseo y placer sexual para una panda de salvajes uniformados?
Cómo decirselo... Si ellos supieran. Si la gente les quisiera escuchar. Quizás Mohamed volviera a ver a sus padres, pero la comunidad internacional están tan ocupados ahora con las navidades que era muy difícil que se acordaran de gente que vive sitiada en tiendas de campañas en medio del desierto. Pero que muy difícil...

No hay comentarios: