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viernes, 5 de marzo de 2010

Sobre los debates de la tauromaquía en Barcelona



Estos días estoy siguiendo con inusitado interés los agitados y polémicos debates que se están llevando a cabo en Barcelona, más concretamente en el Parlament Catalá para prohibir la mallamada "fiesta nacional".
Gente más o menos famosa, científicos, escritores e intelectuales se han posicionado claramente en cada bando. Gente que siempre me gustó escribiendo y a los que tuve la ocasión de conocer, aunque sólo fuera una vez en mi vida, cómo el genial Ken Loach o la increíble Espido Freire se han posicionado antitaurinos; además han traido con ellos a gente de la categoría mundial del científico Jorge Wagensberg.
Antes de continuar hablando sobre el tema os diré que siempre he sido un antitaurino activo, cualquiera lo puede comprobar con un poco de interés y me temo que así lo seré hasta el resto de mis vidas. Se cambia con una edad pero cuando pasas esa edad te vuelves más cabezón. Reflexionas más, dialogas más, escuchas más... pero al final sigues en tus trece (en la mayoría de las ocasiones, digo)
Al principio parecía que iban ganando los taurinos apelando a sentimientos nobles para ellos como la fiesta, la emoción, la tradición, la comunión con el público asistente y el extasis que se origina con ésta fiesta. Para ello trajeron al conocido torero y ganadero Joselito y al promotor de moda en ese mundo, el Señor Salvador Boix, que es el apoderado del mediático José Tomás. El apoderado habló de la antigua libertad taurina, hoy reprimida y la supuesta persecución mediática a la antiguamente elevada a los altares fiesta de los toros. Además recordó las enormes colas, y la pasión que desatan las corridas en Barcelona Capital, especialmente cuando torea el archiconocido José Tomás. Luego le tocó el turno a José Miguel Arroyo, o sea el Joselito de toda la vida. Como no estaba tan ilustrado como su antecesor en el tema, tiró de sentimientos y tradiciones. Recordó que el toro de Lida es una especie creada para el toreo, que están tratados como marqueses (lo cual es verdad...) hasta el día de su "toreo", o sea al menos cuatro años viviendo de lujos, que ya quiseran otros animales.. (me recuerda al mito de Ulises cuando su tripulación cae embaucada y los engordan para morir....) y también dejó caer que el día que se prohiban las corridas ésta singular y noble especie de toro desparecerá porque a nadie le interesará criarla (bueno, eso está por ver. Hay otras especies de las que el hombre no obtiene "beneficio alguno" y viven tan campantes...)
A éstas refutadas palabras se añadió la opinión de una escritora pseudotaurina que afirma cosas tan curiosas como que los toros "liberan metaendorfinas en combate para anestesiar su dolor". Ahí es nada. Y se queda tan pancha. La Señora Natalia Molero debe ser muy buena escribiendo pero lo que es sobre cultura y medicina animal no creo que sea ninguna eminencia en la materia, ya sabeis el refrán de "Zapatero a tus zapatos" (y hoy no lo digo por nuestro abyegado presidente...)
Después de esta sarta de incongruencias le tocó el turno a los protaurinos, los cuales recurrieron como era de esperar al duro sufrimiento que sufre el animal por parte de los toreros y su séquito antes de que le maten. Al estupido juego y al sufrimiento con el que disfrutan sádicamente los espectadores en la plaza. Para ello trajeron a varios eminentes especialistas en la materia (no a una escritora metida a fraile...) como al Señor Jordi Casamitjana, etólogo y experto en sufrimiento animal. El cual desechó la absurda teoría de la escritora. La desmontó con maravillosas perlas como "Desde un punto de vista ecológico y zoológico, el toro de lidia sufre individualmente y socialmente, física y psiquicamente, por las corridas de toros". A lo que el Señor Wagensberg, filósofo y científico corroboró sacando todas las suertes y arsenal necesario para torturar al toro antes de matarlo: Divisa, puya, banderilla y estoque. Todo estaba bien afilado y punzante. Lo sacó al parlamento y realizó la sencilla pregunta de que si eso dolería o no, que qué metaendorfina anulaba eso" (un punto mas a favor de los protaurinos...). Más tarde el filósofo Jesús Mosterín realizó una de las intervenciones más notables en éstos dos días de debate (hoy jueves 4 se estaba celebrando el tercero con 13 comparecencias más, intentaré enterarme...), entre otras cosas dejó frases para la historia como: " Nos escandalizamos de que a las mujeres en Africa se las corte el clítoris, pues bien en otros paises se escandalizan de que sigamos ofreciendo éste espectaculo público de sufrimiento animal" (provocadora pero real y efectiva. Otro puntazo...) Siguió con más comparaciones y terminó su brillante comparecencia con, "Es cierto que las corridas de toros son tradicionales. El maltrato a la mujer también es una tradición y también se está combatiendo". Esto último hizo saltar a todos los protaurinos ante la odiosa comparación, pero daba igual ya estaba dicho e hizo pensar a más de uno, que a fin de cuentas era el objetivo principal.
Para finalizar la ronda de comparecencias antitaurinas, apareció otro filósofo, combativo luchador taurófobo, que más calmado y sin comparaciones tan bruscas dijo en su intervención; " A los partidarios de la fiesta nacional les falta un argumento ético emocional fundamental. Hacer sufrir al animal por placer es totalmente reprobable. Los toros son maltratados, como antes lo fueron las mujeres y los esclavos". Dixit, desatando la euforia entre la concurrencia anticorridas.
Sinceramente, a mi me está encantando éste debate. Es algo sencillamente maravilloso. Por fín se está discutiendo sobre algo que antes casi no se podía ni hablar. Y cuando se hacía era con discusiones oscas y de malos modos. Ahora, se está debatiendo en un organismo oficial. Tanto los defensores sentimentales como los empresariales se están trabajando y mucho la defensa de la fiesta tradicional y taurina contra los defensores de la vida, de la igualdad animal y que están a favor de prohibir una fiesta obsoleta, medieval y sádica. Yo estoy a favor de que se prohiban, pero te da que pensar...
Por ejemplo, ¿Qué pasa cada vez que se prohibe algo en algún sitio? Pues sencillamente el sentido adverso. Hace mucho tiempo, pero ¿Qué pasó cuando se prohibió el alcohol y el juego en EEUU en los años 30? Se quedó la gente en casa y dejó de beber y jugar. Más bien no.Sucedió lo contrario, que proliferaron los casinos, las tascas ilegales, las mafias... ¿Qué pasaría si aquí se prohibieran las corridas de toros? ¿Los partidarios de la tauromaquia se quedarían en casa jugando al parchis o veindo vhs de manolete? Más bien no. Lucharían por defender los suyo. Apelarían a valores como la igualdad la democracía, el amor que ellos creen tener a los animales, el que el toro de lidia está bien cuidado y que con la prohibición de éste lamentable espectáculo acabarían desapareciendo, etc...
Es muy escabroso el debate y la solución final. Además de las odiosas comparaciones. Yo soy antitaurino. Lo repito y lo repetiré, pero también me parece una salvajada lo que le hacen a las ocas para extraer el puto paté.. ¿Se va a prohibir eso también? además, ¿Qué hacen con las gallinas en infectuosas y antihigiénicas granjas para que pongan huevos, como los tratan? ¿Y a los animales que torturan para la vivisección y los abrigos de piel? ¿Qué hacemos con eso? ¿Y de dónde creeis que se saca el cuero?
Hay tantas cosas que son demasiadas. Para mí humilde opinión lo que está pasando ahora en Barcelona es lo mejor que podía pasar. Qué se abra un debate sobre un tema que la mayoría de la gente lo veía denostado y desfasado. Estaban tan acostumbrados a verlo que les daba igual, no pensaban en ello. A los que les gustaban iban a las corridas de toros a los que no, pues pasaban de verlas y punto.
Con éstos debates, se reabre la vieja herida de los sentimientos, nacionalismos chabacanos e igualdad de derechos. Éstos debates magníficos harán que la gente piense por sí misma, aunque misteriosamente no están apareciendo o pasan de puntillas en cadenas públicas de televisión y radio. Aunque no lo prohiban, habrán hecho que mucha gente piense por sí mismo. Ahí les habremos dado, ya no será el papi o la familia la que nos diga que está bien. La gente joven y los no tan jóvenes pensarán por sí mismos. Esa será nuestra victoria.

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