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jueves, 24 de junio de 2010

Sobre la noche de San Juan

Las culturas antiguas pre-cristianas, ya fuera la cretense, la helénica, la etrusco-romana o la ibérica, nos han legado ritos y costumbres de componente místico donde predominan la preocupación del hombre por la identificación con la naturaleza y la purificación a través del fuego, el agua, la tierra y el viento.

Los antiguos celtan llamaban Alban Heruin a esta noche que se acerca. Los druidas encendáin fuegos circulares en lugares sagrados, cerca de fuentes de agua, que mantenían vivos toda la noche y jugaban con antorchas, o encendían ruedas que hacían rodar por pendientes.

Para los incas el Inti Raymi era la celebración del solsticio de invierno (en el hemisferio sur San Juan es invierno), festividad en honor al dios- sol Inti.

Todas las fiestas en diferentes puntos del mundo la madrugada del 24 de junio (o el 21 de junio en ciertos sitios) coinciden en celebrar el instante en el que el Sol se hallaba en su máximo esplendor, cuando dura más tiempo en el cielo y muestra su máximo poder a los hombres, el solsticio de verano, el día más largo. Y la noche más corta. El triunfo de la luz sobre la oscuridad. Una noche mágica.

Desde muy antiguo se encendían grandes hogueras en esa noche. El fuego era protección para los hombres y los animales contra las bestias feroces, aleja la noche y su misterio y proporciona luz, calor y ayuda a cocinar los alimentos. Es purificador cuando quema lo que no queremos, es renovador para los campos. El fuego es mágico.

Aunque la noche del solsticio es la del 21 de junio la iglesia adaptó la fiesta pagana en origen, asociándola a San Juan Bautista. Es una noche en la que todo puede suceder, cuando las hierbas tienen propiedades que todo lo curan o espantan malos espíritus, las mozas encuentran novio y el amor no tiene ataduras. Las brujas y las hadas campan a sus anchas, los tesoros escondidos brillan y pueden ser descubiertos y quien coge en esta noche la hierba llamada verbena (tambien valeriana y trébole) queda curado de todo mal o consigue a su amor. De aquí viene que en castellano a la fiesta se le llame verbena. La noche también se asocia a otros rituales destinados a obtener pareja o a conservarla: la pareja que saltaba unida la hoguera (o pasa sobre sus brasas) conseguía felicidad y buena fortuna, las jóvenes arrojan guirnaldas trenzadas por ellas a sus amados a través de las llamas y ellos debían recogerlas antes de que cayeran al fuego. Las guirnaldas se guardaban como talismanes de buena fortuna y, ocasionalmente, se quemaba alguna cinta en el hogar para procurar protección de sus habitantes y animales.

La presencia del agua es uno de los grandes símbolos de las celebraciones de San Juan que parece no tenerse en tanta consideración y que, sin embargo, es una parte esencial de numerosos ritos de esta festividad. Se tiran guirnaldas al mar o algunos grupos, para finalizar las ceremonias, se introducen desnudos entre las olas, comulgando por un corto tiempo con el mar y recibiendo de él toda su fuerza.

2 comentarios:

`kurutxa dijo...

Solo contarte que ayer fue impresionante la fiesta que se monto en el parque de la cornisa para saltar las hogueras, nunca vi tanta gente alli. Merece mucho la pena ir.

abuelomuro dijo...

Ya he estado en algunas fiestas de éstas.. ayer no pude ir, aunque me hubiera gustado más estar en la de Valencia o la de castellón que además fueron colegas míos.. pero bueno, otro año será... ¿Vais a ir a las fiestas del barrio?