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domingo, 22 de agosto de 2010

Capítulo Uno. Relato enviado por Juanillo


   Parece ser que últimamente estoy teniendo mucha suerte y la gente está colaborando conmigo mandándome sus trabajos, fruto de su esfuerzo y trabajo para que los publique en mi blog. Estoy muy contento y agradecido, de verdad. Es para mí un honor, mandar éste relato de un amigo de la peña de Los Pelaez. El chaval se llama Juanillo. Me ha mandado el primer capítulo de una historia que parece que tiene miga y está interesante. A ver si os engancha el relato tanto cómo a mí y en cuanto me mande el segundo capítulo os lo publico. Espero que os entretenga. Gracias por leerlo.

                                  CAPITULO UNO: 
Matilde me había dejado en el verano de 2009, después de tres años de relación. Terminamos mal. Me jodía bastante, por que me había costado mucho mantener la relación con ella. Muy difícil, se rayaba por todo y hasta me sacaba historias inventadas por ella, o por la manipulación de su amiga Lola, que siempre llenaba de mierda nuestra relación.
Matilde pasó a la historia el 24 de agosto de 2009. En verdad se que ella quería volver, pero ella era la que me dejó, y yo no tenía muchas intenciones en ese momento, que curaba a mi corazón con libros de ciencia ficción, quizá por no hacerme más daño, del que ella me había hecho. No tuve ninguna relación sexual con ninguna tía, hasta la llegada del nuevo año. Lo que más frecuentaba era la masturbación, pero como todos los tios del jodido universo. 
Llegó tranquilamente el nuevo año, era el primero de los cuatro sin pareja, y a mi me sonaba raro, antes besaba a mis padres, a mis hermanos, y me iba a buscar a Matilde, le felicitaba las fiestas y bebía champagne con su hermano hasta emborracharnos y salir de fiesta con varios amigos suyos. 
En 2010, fue tan diferente. Nos tomamos las uvas en casa de mis primas, y yo en verdad ni tenía ganas de compartir mesa con dos chicas que no tenía ni relación. mis hermanos sí la tenían. Salían de fiesta con ellas, por Argüelles. Pasaba de ellas. Nos tomamos las uvas, y Marta, mi prima sacó el champagne, brindamos por todo lo que se brinda en fiestas. A la calle a celebrarlo, mis tios y mis padres celebraron juntos el año en casa, y Marta, Luisa, Javi, Miguel y yo, nos fuimos a la calle, con un par de botellas de sidras. La jodida entrada al pub costaba 10 euros con copa, y destiné la pasta en varios garitos de la zona por la que salimos. Jameson&Sprite, unos tres o cuatro. Era un desfase y mis primas ya llevaban las corbatas de mis hermanos mayores en la cabeza. En cambio yo estuve tratando de ligar con una rubia, que muy timida no era, y que el escote te provocaba las miradas mas sucias.
No hubo suerte y la rubia se la llevó otro, que vino con un cubata para ella. Menudo pagafantas, como diría un colega mío.
Llegó el final de la noche, y ya sabes si a las tres no te has enrollado, no esperes que a las seis lo hagas, pero no fue así. Entramos a un after cerca de casa, y acabé bailando música de los 70 con una tal Almudena, que conocía de antaño pero que ni me acordaba. Nos enrollamos y empecé el nuevo año dejando atrás la resaca sexual.

Con Almudena tuve relaciones esporádicas durante los últimos meses de invierno, y los primeros primaverales. Conoció a un turco, y se fue a vivir con él. A mi en verdad me jodió porque para que engañarnos, me gustaba tener ese rollo ahí, sus besos cómplices, su diaria conversación sobre la naturaleza, los porros que nos fumabamos, los escritos que hacíamos después de follar, como una especie de recapitulación de los días que pasabamos sin vernos. Almudena siempre tenía alguna receta para mi bienestar. Alguna tila, o manzanilla para aliviarme.
El turco se la llevó, pero nos quedamos como amigos, pero sin complicidad. Ella se fue a vivir con Fatik.

1 comentario:

Jean_Artico dijo...

ya tienes el segundo capitulo en tu mail