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lunes, 13 de diciembre de 2010

Relatos y rarezas Kowskianas

Una sesión musical en el garito vanguardista de Andrea Tomasson, contagiaron nuestras ganas de vibrar y de que con el ritmo musical nos emborrachasemos hasta acabar tirados en los sofas que habían en la planta baja.

El esplendido DJ nada más empezar puso Fascination de La Roux, y continuó con un repertorio mágico en la que las tres horas que duraba su sesión, alimentó de baile a los que estabamos allí. Con boina francesa y una Nikon que tapaba su rostro estaba ella haciendo fotos buscando la perfección a base de flashazos. Sonaba Love is a Shield de Camouflage, cuando ella se topó conmigo y comenzó a disparar su objetivo contra mi, me llevó a la pared, sólo veía el rouge de sus labios, y sus uñas negras apretando el botón. Allí estaba puesto como ella quería con mi corbata en la boca, mi sombrero negro y uno de los tirantes caídos.

Personal Jesus, sus labios rojos me invitaban con exceso, y compartimos la primera experiencia labial, jugando a recorrer con sutilidad nuestros caminos con dirección cada uno a nuestros sexos, yendo con un paso calmado. Ella siguió fotografiando a la gente, y allí seguí bailando al ritmo de los Depeche Mode. Una pareja de chicos bailaban mirándose a los ojos, a los dos minutos ya se estaban devorando el uno al otro. Mientras ella les hacía fotos y buscaba la mejor posición, uno de ellos llevaba una camisa sin mangas de Blondie, un pantalón apretado de cuero y unas converses rojas, el otro chico llevaba un diseño muy retro, estilo al mío, con un chaleco gris bien bonito, una chapa de Marc Almond y lucía un bigote como Chaplin, perilla y un piercing en el labio, y numerosos pendientes en las orejas.

I feel Love sonó en la pista, y revolucionó a todos que bailaban como locos en la tarima, la pareja de gays seguía comiendose la boca y alguna de las chicas solitarias bailaba sóla en la pista. Fui hacia a ella, y me puse a bailar, sonrió y al oído nos dijimos dos o tres cosas. seguimos bailando y la fui llevando hacia mi terreno. Apareció el objetivo de la Nikon encima mio, mientras la solitaria chica buscaba mis labios y yo en ese momento no se que buscaba si los suyos, o si buscaba otro lugar al cual acceder con más rapidez. Mientras sonaba Sex un clásico de Berlin, ya la Nikon exploraba bajo mi camisa, y la corbata ya me la había quitado Sara la chica de la pista, así se llamaba después de sus besos se presentó. Siguió con su mano explorando la fotógrafa mientras Sara deslizaba sus dedos de la mano izquierda en mi pecho. El calor en ese momento no era ningún problema, disfrutaba con pasión todo lo que me estaba pasando. Me llevó al baño, necesitaba un lugar para que ella se entregara a mi cuerpo mientras sonaba Fade to gray de Visage, mi canción preferida. No estaba muy atento de lo sonoro, sino del tacto, de mi excitación, de su cuerpo. Encontramos sitio en uno de los retretes, en el que estuvimos liándonos un rato. Salí y el garito estaba vaciandose, eran las seis y había perdido la noción del tiempo. El Dj escogió Sweet Dreams para finalizar y desearnos a todos un buen sueño, aunque muchos de los que habíamos allí, sabíamos que soñar lo dejaríamos para después de tener sexo en nuestras camas.

La Fotógrafa esperó a que salieramos del garito, se presentó su nombre era Pau, y nos llevó a su estudio en Malasaña, una casa vieja con un baño y dos habitaciones, uno de los cuarto tenía un mini laboratorio en blanco y negro. Nos sacó Ron, y bebimos, lo mezclamos con limón y dejamos medio cubata cuando ella sacó un par de carretes y nos fotografió mientras acariciabamos todas las partes de los dos cuerpos que yacían unidos.               

John Kowski nos deleita con otra genialidad suya. Esta pertenece a su colección deRelatos y rarezas Kowskianas . Espero que os guste y os entretenga un rato.

Una sesión musical en el garito vanguardista de Andrea Tomasson, contagiaron nuestras ganas de vibrar y de que con el ritmo musical nos emborrachasemos hasta acabar tirados en los sofas que habían en la planta baja.

El esplendido DJ nada más empezar puso Fascination de La Roux, y continuó con un repertorio mágico en la que las tres horas que duraba su sesión, alimentó de baile a los que estabamos allí. Con boina francesa y una Nikon que tapaba su rostro estaba ella haciendo fotos buscando la perfección a base de flashazos. Sonaba Love is a Shield de Camouflage, cuando ella se topó conmigo y comenzó a disparar su objetivo contra mi, me llevó a la pared, sólo veía el rouge de sus labios, y sus uñas negras apretando el botón. Allí estaba puesto como ella quería con mi corbata en la boca, mi sombrero negro y uno de los tirantes caídos.

Personal Jesus, sus labios rojos me invitaban con exceso, y compartimos la primera experiencia labial, jugando a recorrer con sutilidad nuestros caminos con dirección cada uno a nuestros sexos, yendo con un paso calmado. Ella siguió fotografiando a la gente, y allí seguí bailando al ritmo de los Depeche Mode. Una pareja de chicos bailaban mirándose a los ojos, a los dos minutos ya se estaban devorando el uno al otro. Mientras ella les hacía fotos y buscaba la mejor posición, uno de ellos llevaba una camisa sin mangas de Blondie, un pantalón apretado de cuero y unas converses rojas, el otro chico llevaba un diseño muy retro, estilo al mío, con un chaleco gris bien bonito, una chapa de Marc Almond y lucía un bigote como Chaplin, perilla y un piercing en el labio, y numerosos pendientes en las orejas.

I feel Love sonó en la pista, y revolucionó a todos que bailaban como locos en la tarima, la pareja de gays seguía comiendose la boca y alguna de las chicas solitarias bailaba sóla en la pista. Fui hacia a ella, y me puse a bailar, sonrió y al oído nos dijimos dos o tres cosas. seguimos bailando y la fui llevando hacia mi terreno. Apareció el objetivo de la Nikon encima mio, mientras la solitaria chica buscaba mis labios y yo en ese momento no se que buscaba si los suyos, o si buscaba otro lugar al cual acceder con más rapidez. Mientras sonaba Sex un clásico de Berlin, ya la Nikon exploraba bajo mi camisa, y la corbata ya me la había quitado Sara la chica de la pista, así se llamaba después de sus besos se presentó. Siguió con su mano explorando la fotógrafa mientras Sara deslizaba sus dedos de la mano izquierda en mi pecho. El calor en ese momento no era ningún problema, disfrutaba con pasión todo lo que me estaba pasando. Me llevó al baño, necesitaba un lugar para que ella se entregara a mi cuerpo mientras sonaba Fade to gray de Visage, mi canción preferida. No estaba muy atento de lo sonoro, sino del tacto, de mi excitación, de su cuerpo. Encontramos sitio en uno de los retretes, en el que estuvimos liándonos un rato. Salí y el garito estaba vaciandose, eran las seis y había perdido la noción del tiempo. El Dj escogió Sweet Dreams para finalizar y desearnos a todos un buen sueño, aunque muchos de los que habíamos allí, sabíamos que soñar lo dejaríamos para después de tener sexo en nuestras camas.

La Fotógrafa esperó a que salieramos del garito, se presentó su nombre era Pau, y nos llevó a su estudio en Malasaña, una casa vieja con un baño y dos habitaciones, uno de los cuarto tenía un mini laboratorio en blanco y negro. Nos sacó Ron, y bebimos, lo mezclamos con limón y dejamos medio cubata cuando ella sacó un par de carretes y nos fotografió mientras acariciabamos todas las partes de los dos cuerpos que yacían unidos.

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