¿Quieres comprar los libros de Luis Celaá?

Libros de Luis
Pon tu la dedicatoria

Registro en Safe Creative

Safe Creative #1501290156808 329cbb4b-18b8-3553-86d7-4d84d252b798

Traductor / Translate

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Vuelta al trabajo, que lata el madrugar...


  Por fín después de dos meses y medio recibí una fascinante llamada de la empresa en la que trabajo de vez en cuando, o sea de Correos y Telégrafos. Habían tenido una baja en el madrileño pueblo de Coslada y necesitaban a alguien para cubrirla. Era la tercera persona a quien llamaban de la bolsa de empleo. Los otros dos anteriores habían utilizado excusas tan potentes cómo que Coslada estaba muy lejos (no se los kilómetros exactos pero desde Atocha se tardan veinte minutos en tren) y la otra excusa es que no le daba tiempo a ir a firmar el contrato a la central de Correos. (Me llamaron a las tres de la tarde, la oficina la cierran justo a esa hora y la vuelven a abrir por la tarde de cinco a ocho. Creo que por muy lejos que vivas te da tiempo en cinco horas a firmar un contrato...) Así que de un efecto de carámbola increíble me llamaron a mí que saben que siempre les digo que sí a los contratos (aunque compagines el trabajo con el paro, éste se agota así que hay que seguir trabajando. Cosa que muchos no entienden)
   Llegué a la oficina y tras ser amablemente atendido por una veterana funcionara firmé el contrato abierto, ésto es que sabes la fecha de entrada (hoy 15 de diciembre pero no la de salida que será cuando vuelva la persona que está enferma que estoy sustituyendo). Me dijo que el horario era de 7.30 a 14.30 así que hoy me tocaba madrugar...
   Y vaya si madrugué. Después de más de dos meses acostándome y levantándome a la santa hora que me apetecía, a no ser que tuviera que hacer algún papeleo o algo urgente, no veas lo que cuesta intentar acostarse pronto para dormir mucho para levantarte muy pronto al día siguiente.
   Me acosté relativamente tarde para tener que madrugar al día siguiente, sobre la una y cuarto. Total que hasta las dos no me dormí, comiéndome la cabeza por el trabajo al día siguiente y por la futura presentación del libro, y no veas lo que me costó levantarme a las 5.45 de la mañana. No está confirmado pero se cree que fuí yo el que puse las calles en mi barrio ésta mañana...
   Llegué bastante bien a Coslada (aunque perdí un tren en Atocha y tuve que esperar la simpática espera de 15 minutos que son bastantes cuando hace un frío que pela en la maldita y congelante estación madrileña...). Me dieron una sección que hacía unos seis meses que no repartía nadie y que estaba un poco atascada pero bueno, al menos el jefe se tiró el rollo conmigo haciéndome sacar la mitad del correo. Parece un buen tipo, ya veremos lo que pienso en los próximos días.
   Finalmente salí un poco estressado pues se nota cuando estás tiempo sin currar y pierdes la práctica, pero aunque madrugues mucho es impagable el salir al mediodía  de currar y de llegar a tu casa a comer, aunque sea tarde. Y no sólo por el ahorro monetario que eso supones sino por lo que ganas en calidad de vida y alimentaria. A ver si más empresas siguen el ejemplo de Correos y ponen horarios intensivos (de mañana, de tarde, de noche, de fin de semana...) Se ganaría mucho en conciliación laboral y además se contrataría a más gente y habría menos paro. Además la gente que tiene un bueno horario trabaja con más ganas y rinde más en su trabajo. Eso está demostrado y te lo aseguro yo que he tenido cien mil horarios diferentes en mi periplo laboral...

No hay comentarios: