¿Quieres comprar los libros de Luis Celaá?

Libros de Luis
Pon tu la dedicatoria

Registro en Safe Creative

Safe Creative #1501290156808 329cbb4b-18b8-3553-86d7-4d84d252b798

Traductor / Translate

miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Pato o Aguila? Tu decides...

     


Un buen día me encontré en una fila para tomar un taxi en el aeropuerto.
Cuando el taxista que me correspondía se acercó, me llamó la atención lo limpio y brillante que estaba el taxi. El chófer, bien vestido con una camisa blanca, corbata y pantalones negros muy bien planchados, salió del taxi y me abrió la puerta,  y me tendió una tarjeta mientras me decía, “Soy Guillermo, su chófer, permítame que ponga su equipaje en el maletero”.
La tarjeta de visita ponía su nombre y teléfono, aunque me la entregó por el reverso, en que podía leerse “Misión de Guillermo: Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible, brindándole un ambiente amigable”.
Me sorprendió gratamente ver que el interior del taxi estaba igualmente limpio, sin una mancha. Mientras se acomodaba detrás del volante, Guillermo me dijo “¿Le apetece un café? Tengo dos termos, con café normal y descafeinado”.
Sonreí y le dije. “Gracias, pero ya he tomado café”.
Guillermo sonrió y dijo: “No hay problema, si prefiere un refresco tengo agua, Fanta, Coca-Cola normal y sin azúcar, y zumos de piña y naranja”.
Con una enorme sorpresa, le respondí “zumo de piña, por favor”.
Mientras me pasaba el zumo, Guillermo me preguntó mi destino y al responderle, me explicó rápidamente cual iba a ser la ruta más rápida. Me dijo “Calculo que tardaremos unos 40 minutos. Si desea usted algo para leer, tengo el País, el Mundo, el ABC y el Marca”, y si quiere escuchar algo, aquí tiene la lista de CDs que llevo y la lista de emisoras de radio que podemos sintonizar. Por cierto, tengo el climatizador a 22 grados, pero puedo subir o bajar la temperatura para que usted se encuentre totalmente a gusto”.
Le respondí: “Gracias pero a mí me marea leer en el coche. Sí le agradecería que ponga un poco de música clásica o relajante, la que usted prefiera”.
Mientras ponía el CD de música relajante, me dijo “Si le apetece será un gran placer conversar con usted, pero si lo prefiere, le dejo tranquilo en sus meditaciones”.
Aquí no pude más y le pregunté: “Dígame Guillermo, ¿Siempre ha atendido usted así a sus clientes?”
“La verdad es que no. De hecho, sólo los últimos dos años” me confesó Guillermo. “Antes me pasé cinco años conduciendo y quejándome la mayor parte del tiempo, igual que hacen casi todos los taxistas. Pero un día escuché en la radio hablar a un Gurú del Desarrollo personal que explicaba que en la vida obtienes lo que esperas. Si te levantas esperando tener un mal día, sin duda lo tendrás. Hubo una frase que me convenció. Decía, Sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos sólo hacen ruido y se quejan. Las águilas no se quejan, se elevan por encima del grupo.”
“Esto me tocó la fibra” dijo Guillermo. “Estaba hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruído y quejándome. Miré alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno cada vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dije.
“Si, seguro que si”, me dijo Guillermo. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Normalmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes reservan mis servicios llamándome al móvil o dejando mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos personalmente, les consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.
Guillermo era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les expliqué.
Guillermo, el taxista, eligió otro camino: Decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, funcionario, político, ejecutivo, empleado o profesional, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?
Para ser un pato no necesitas hacer nada. Fíjate en los demás y limítate a quejarte como uno de ellos.
Ser un águila es una decisión y un estilo de vida. Significa estar pendiente de tu trabajo y tratar de ser hoy mejor de lo que eras ayer, y preguntarte cada día que puedes hacer para conseguir que mañana sea mejor que hoy.

No hay comentarios: