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viernes, 2 de septiembre de 2011

Curiosidades de la Biblia. Ese misógino y racista libro sagrado...


  Antes de comenzar a redactar éste artículo quiero pedir perdón. Perdón a aquellas personas que me siguen y me leen habitualmente y que son religiosos o católicos (No. No es lo mismo). No quería hablar sobre éste tema y quería dejarlo correr puesto que pienso que ya se ha hablado demasiado sobre ésta religión tan curiosa como lo es la católica. A mi forma de verlo lo mejor es ignorarlo pero he recibido tantas quejas, insultos y críticas que es como si me forzaran a escribirlo.
  También quiero dar las gracias a tod@s aquell@s que me habéis puesto a parir por haber criticado al líder octogenario de vuestra secta (Sí. Es una secta por muchos millones de seguidores fariseos que tengan en todo el mundo). Gracias a éstas críticas me he animado a escribir sobre el tema. Me daba un poco de reparo por familiares, conocidos y algun@s amig@s  que son creyentes (y algunos católicos. Qué tampoco es lo mismo) que se que me leen y que jamás de los jamases me han criticado. No va contra vosotros va contra la religión en sí. Más que contra la religión contra la forma de entenderla y de seguirla. Hay que comprender que la Biblia no es un libro, es un conjunto de libros, escrita muchísimos años después de que Cristo (¿Profeta? ¿Hijo de Dios? ¿Revolucionario? ¿Farsante?) estuviera paseando por la faz de la tierra; por lo que muchas de sus "hazañas" e historias que le acontecieron están distorsionadas por el paso del tiempo y por el boca a boca de la gente que como todos sabemos suele estar bastante más distorsionado que la realidad en sí.
   Os quiero informar, también, de que para hacer éste artículo me he intentado documentar lo que he podido. Desgraciadamente mis recursos son limitados pues no poseo ni el tiempo ni la fabulosa biblioteca que el pseudo-estado del Vaticano guarda tras sus murallas, pero aún así me he dedicado a leer, estudiar y repasar varios libros sobre el tema (entre ellos ese curioso libro que llamáis Biblia y que sigo sin comprender como hay fanáticos que siguen al pie de la letra. Jamás en mi vida había leído un libro que contuviera tanta cantidad de información homófoba, machista, misógina, racista y manipuladora como ese libro. Bueno, sí. También me he leído el famoso libro de Hitler, el "Mein Kampf", que ni siquiera lo escribió él pues no sabía escribir muy bien el chavalito acomplejado...)
  Ya me he cansado de soltar tópicos y retahílas sobre lo que pienso de ésta trasnochada religión y en especial de ese anti-carismático líder que la representa en la faz de la tierra como es el ex-nazi, Ratzinger, así que os voy a poner unos cuantos pasajes de la Biblia en los que dice bastante clarito el tipo de religión a la que siguen tantos fanáticos religiosos y peregrinos cansinos. Los que vivimos, estudiamos o trabajamos en Madrid tuvimos que aguantar a un millón y medido de fariseos e hipócritas jóvenes (algunos no tan jóvenes) que vinieron a arrasar la bella capital del estado. Sí. Los llamo hipócritas porque su religión proclama lo de "crecer y multiplicaos" pero DESPUÉS de casarse, hasta entonces han de ser castos, puros y modélicos. O sea nada de emborracharse con la excusa de las JMJ, ni de dejar ensuciada la ciudad, ni de no dejar descansar a los habitantes de la misa (se supone que deben guardar respeto a las demás personas, tanto que lo piden para ellos) y una larga lista de cosas que no han cumplido según deberían haber hecho por sus votos y sus mandatos epíscopales (¡¡y que sea la última vez que nos plagiáis alegremente NUESTROS CÁNTICOS FUTBOLEROS!!)
   La Biblia comienza con un alegato a que los humanos hagamos sexo a cuchillo para que nos multipliquemos. Al menos eso dijo Dios después de hacer la tierra y crear los continentes, los mares, la vegetación, los astros, y los animales acuáticos y voladores. En el sexto día, tras la creación de las bestias terrestres se produjo el momento culminante de la Creación Divina: "Díjose entonces Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine entre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre las bestias de la tierra, y  sobre todos cuantos animales se muevan sobre ella". Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: "Procread y multiplicaos, y hechid la tierra, sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados.....". Como podéis observar el objetivo de Dios desde el principio era poblar la tierra recién creada. La actividad sexual se presenta en éste primer relato con una orientación claramente reproductora, visión que estará presente a lo largo de toda la obra bíblica (ya sabéis peregrinos nada de sexo hasta casaros y mucho menos con fines placenteros, sólo para reproduciros).
  Lo que viene después es de sobra conocido. Dios les deja disfrutar del Paraíso y que hicieran lo que quisieran (o sea todo el día comiendo, bebiendo y haciendo sexo; desnudos sin pudor...) siempre y cuando no comieran del árbol de la ciencia. ¡Pero, ay, que curiosos somos!
  Una astuta serpiente entró en escena (se supone que el Demonio, a no ser que Adán y Eva supieran parsel, como "Harry Potter"). La serpiente persuadió al hombre de que probara el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. La mujer sucumbió a la tentación (como no, no iba a ser el hombre. Ya empezamos con las tonterías...) y ofreció el fruto al hombre, que también comió (como pardillos que somos. Vaya cagada pudiendo estar todo el santo día sin hacer NADA y vivir como DIOS.. pero así somos). Entonces, cuenta la Biblia, "abriéronse los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores". Flipas, cuando llevaban años juntos viéndose los cuerpos; pero continúo que no quiero despistarme...
  "Oyeron entonces a Dios, que paseaba por el jardín, y se escondieron. Dios preguntó al hombre dónde estaba, y éste respondió que se había escondido, temeroso de la desnudez, "¿Y quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?"le dijo Dios. Descubierto en la transgresión, el hombre echó la culpa a la mujer, que a su vez respondió a la serpiente. Enfurecido, Dios sometió a los tres a un juicio sumario. Al hombre lo condenó a ganar el pan con el sudor de su frente hasta que volviese al polvo (hay que ser gilipollas Adán, con lo bien que estabas...) A la mujer la condenó a sufrir la preñez y en los partos, y le añadió el siguiente castigo: "Para tu hobre será tu deseo, y él dominará sobre tí" Está clarito que la Biblia deja las cosas claritas desde el principio. La mujer tiene la culpa de todo y debe estar a disposición de su marido para TODO lo que quiera. Muy bien. Increíble comienzo de éste misógino, machista.... libro.
  Damos un salto de unas cuántas páginas y nos vamos hasta una escena en la que habla de Annón, hijo del Rey David (de Israel). Por repulsivo que suene, el término "amor" se aplica incluso a deseos que conducen a actos de violación. Sí. Alucinas. Cuenta la Biblia que Annón, hijo del rey David, "amaba" a su media hermana Tamar (lo está arreglando...) con tal pasión que la forzó sexualmente, tras lo cual la aborreció de tal modo "que el odio que la tomó fue todavía mayor que el amor con que la había amado". Del jivita Siqem se nos dice que, después de violar a Dina, hija del patriarca Jacob, la amó y "la pidió por esposa".
  Para que veaís lo que inculca la Biblia. Cuando el hombre se siente atraído por la esposa de otro, y por tanto está en camino de incurrir en un delito de adulterio, los narradores bíblicos suelen descubrir el sentimiento con el verbo "codiciar". El término refleja un deseo ansioso, aunque no siempre negativo, ya que Dios aparece en algunos pasajes codiciando ciudades que le son fieles. "No codiciarás a la mujer de tu prójimo". Advierte uno de los diez mandamientos. "No codicies su hermosura en tu corazón", aconseja un hombre a su joven hijo para que no sucumba a los encantos de una casada, consciente de que ese desliz le puede a carrear la muerte...
  Por falta de tiempo os voy a poner tan sólo un par de ejemplos más antes de dejar éste apasionante tema. Cuando habla del matrimonio, por ejemplo, dice que a la unión entre hombre y mujer que aparece al comienzo de la Biblia envuelta en un halo de divinidad, el matrimonio estaba al margen de cualquier intervención sacerdotal o liturgia religiosa. Para los antiguos israelitas, así como para los pueblos de su entorno, el matrimonio era un asunto estrictamente civil (como cambian las cosas...) Un contrato privado entre familias. Un pacto (brit, en hebreo). Dicho contrato se negociaba por lo regular en la casa de la pretendida y consistía en el pago del mohar o precio de venta, por parte del pretendiente al representante de la novia (hubiera o no amor, o intereses de por medio). Éste a su vez, aportaba a la muchacha una dote para su nueva vida conyugal. Normalmente, en virtud de una antiquísima costumbre patriarcal, la negociación del matrimonio correspondía al padre, y si por lo que fuera él había muerto o no estaba presente a un representante de la familia.
 Para terminar (es por falta de espacio, pues me duele dejar de hablar de tantas otras "joyitas" de las que habla la Biblia, pero otro día volveré a ello...); os voy a hablar sobre los "matrimonios mixtos".
 En comparación con las narraciones vecinas, los israelitas disponían de normas muy generosas de protección a los extranjeros residentes o de paso por su territorio. Otra cosa, sin embargo, eran casarse con ellos. La lucha contra los matrimonios mixtos es una constante en el pueblo de Israel. Pues querían permanecer puros (según ellos...). La Biblia contiene numerosas leyes, advertencias, reflexiones e historias ejemplarizantes orientadas a impedir que los israelitas se unieran con gentes de otros pueblos y cayesen en la tentación de "marcharse" con otros Dioses. Una tentación, por otra parte, siempre presente por el enorme contraste entre la vistosidad de los ritos paganos y la solemnidad austera del culto a Yavé. El castigo para el que se casara con extraños era la exclusión de su descendencia de la congregación de Israel, ya fuera por varias generaciones o para siempre...
  Hay que entender la época en que fue, en su mayor parte, escrita. Era una época patriarcal. Otra forma de pensar y de vivir, pero aún así incido en que no se puede ser un "fanático religioso" como lo son los cristianos-apostólicos-romanos seguidores de ese señor retrógrado. Por favor, leeros la Biblia y sacar vuestras conclusiones. Tanto los que creáis como los que no. Os vais a sorprender. Os lo prometo, y como dice Arnold cuando hace de Terminator, "Volveré".

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