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viernes, 2 de diciembre de 2011

"Seis años. Una historia real" por Emma M. y Miguel can.




" Me llamo María, vivo en Leganés (Madrid) y tengo dos hijos. En mayo del 2006 sucedió algo que a mi familia y a mí nos cambió la vida...
Lo cuento porque me parece muy importante que se sepa. Esta historia nos afectó a todos, sobre todo a mi hijo David.
Todo comenzó una bonita mañana de domingo en la que después de desayunar todos juntos en familia unos churros con chocolate a mi hijo le llegó un mensaje al móvil. "Sentada en Sol por una vivienda Digna; éste domingo a las 18 horas... pásalo". Su hermano le preguntó a David que que iban a hacer y éste le contestó que "Se está corriendo la voz de otra sentada por el tema de la vivienda... Voy a llamar a Cristina y a Mario a ver si se apuntan". A mi marido, en un principio, le parecía una idea estupenda. "Pues eso está muy bien, que los jóvenes os manifestéis por algo que no sea el botellón". A lo que David, visiblemente emocionado, le contestó "Pero que dices, papá... Esto es muy diferente. Es un movimiento por los derechos fundamentales de las personas. Además, estaría bien que en ésta sentada fuéramos más que los cuatro gatos de la otra vez...". A lo que yo les contesté que me parecía bien, sobre todo por lo que especulan con las viviendas. A mi marido le pareció bien que nosotros también acudiéramos a la sentada...
Así que esa tarde nos fuimos al centro de Madrid y coincidimos con un montón de gente, que se había unido de forma expontánea y pacífica. Sin organizaciones, sin partidos políticos ni banderas de ningún tipo tan sólo era gente hastiada de la situación inmobiliaria. 
Al principio había buen ambiente y toda la gente protestaba pero divirtiéndose y sin meterse con nadie. Sin darnos cuenta, habían pasado ya casi dos horas.. Yo y mi marido decidimos irnos pues habíamos quedado con unos amigos y teníamos cierta prisa. 
"Han estado llegando más policías..." - Observó mi marido. "Si, parece que están acordonando la plaza pero no sé muy bien por qué. Los ciudadanos tenemos libre derecho de reunión y no están haciendo nada malo, ¿no?" le contesté yo un poco exaltada.
Al momento, cuando ya nos íbamos vimos como un policía golpeaba, sin provocación anterior y sin venir a cuento, una fuerte patada en el pecho a una chica que estaba manifestándose sin hacer nada malo.. además la gritó que se moviera de forma despectiva.
Nosotros después de ver ese incidente nos fuimos de la plaza sin problemas, pero la policía ya había rodeado a la gente y no les dejaban salir. No querían que la protesta se extendiera por las calles colindantes.
Los policías estrechaban el cerco y barrían a la gente, ordenando de malos modos que se disolvieran. Los que se acercaban a la barrera, a preguntar  o a lo que fuera, eran golpeados salvajemente. Aunque algunos intentaron resistir de forma pacífica, la mayoría salió corriendo asustada ante la inusitada violencia policial.
Cada uno se iba por donde podía. Muchos jóvenes fueron agredidos por la policía en distintos puntos de la ciudad, como para marcar el territorio. Para algunos, la noche acabó aún peor pues fueron detenidos, entre ellos a mi hijo David.
Cuando llegamos a la comisaria donde le tenían retenido nos encontramos con su asustada novia que estaba sufriendo la larga espera. Hablamos con el maleducado funcionario de turno y de mala ganas nos informó de que "Efectivamente, su hijo está aquí detenido en nuestras dependencias y si quieren, pueden esperar en esa sala". Tras cuatro horas de larguísima y sufrida espera junto a varias contestaciones evasivas de los funcionarios armados; por fin nos comunican que nuestro David había sido trasladado a los juzgados de la Plaza de Castilla. Jamás entendimos por qué nos hicieron esperar tanto y no habérnoslo dicho antes, parecía como si disfrutaran con la situación.
Pasaron veintitrés horas antes  de que pudiéramos ver a David (que se dice pronto...)
Los nueve detenidos en la segunda sentada de Madrid fueron puestos en libertad a las ocho de la tarde del día siguiente. Durante su cautiverio, se sintieron absolutamente desprotegidos, vejados, aterrorizados...
El ojeo del médico, la tardía visita del abogado, la firma de los derechos... fueron realizados con dudosa legalidad. Además, hay que tener en cuenta los cacheos practicados a las detenidas, que finalmente resultaron descarados magreos...
Las frases de los "benditos" policías aún resuenan en las memorias de nuestras cabezas, como insufribles ecos...  "¿Qué? ¿Ahora no corréis?", "Basta de discriminación positiva, esposadlas a ellas también...", "¿Creéis que no os conocemos?", "¡Vagos de mierda! ¡Más trabajar y menos protestar!", "Ya tenía ganas yo de ir a una mani a dar de ostias a estos guarros...", "¡Anda mierdecilla, no te quejes!", "Seguro que tú y yo volvemos a vernos por aquí..."
Los detenidos en la sentada de la vivienda no estaban organizados, no iban armados ni pegaron ni insultaron a nadie. Además de los golpes y vejaciones que sufrieron ahora son ellos los que están acusados ,injustamente, de haber  agredido a la policía. Sus vidas están condicionadas por estas acusaciones. La contratación y asesoría de abogados ha sido imprescindible. Como mediad de control, están obligados a presentarse en el juzgado cada quince días. Además, deben tener mucho cuidado si participan en concentraciones, manifestaciones o cualquier actividad política... Así ha sido durante todo este tiempo".
www.detenidosporunavivienda.org
Manifiesto de la web, "Tenemos derecho a expresar nuestra opinión y manifestarnos en libertad. No podemos tolerar que nos multen y golpeen por protestar publicamente. Ni que nos detengan bajo falsas acusaciones con el objetivo de criminalizar a los movimientos sociales.
No deberían retenernos 23 horas en un calabozo, en condiciones de hacinamiento, insalubridad y recibiendo tortura psicológica, vejaciones e insultos.
No deberían imputarnos cargos de desorden público y atentado a la autoridad cuando no hemos ejercido la violencia. Ni es justo que la palabra de un policía tenga más peso que la de cualquier otra persona por el hecho de ser un funcionario armado.
Las personas que detenidas en la sentada de la vivienda han sido juzgadas los días 3 y 4 de octubre del 2011. Han sido condenadas injustamente sin derecho a un juicio justo, ya que éste estaba condicionado por falsas acusaciones y mentirosas declaraciones policiales.
No deberíamos permitir que unos individuos uniformados se apoderen de la vida de personas solidarias, ni que un golpe de mazo sea la última palabra de nada. Cualquiera de nosotr@s podría estar en una situación parecida.
Es ahora cuando más necesarias se hacen las muestras de solidaridad y de máxima difusión. Por favor copia y distribuya éste mensaje. Gracias"




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