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martes, 3 de enero de 2012

"Actuar y Cambiar el Sistema" por la Asamblea 15 M Leganés












   
Recordar lo básico: Esta crisis no fue tal hasta que la buscaron. Una serie de estafadores jugaron a la ruleta con números infinitos de pasta que no existió ni va a existir. Al perder, los bancos dijeron que iba a empezar el fin del mundo. Entonces los gobiernos se comprometieron a reponerles todo ese dinero que no existe y los ordenadores pasaron números binarios a sus cuentas. Con ello se pretende que todo ese dinero que no existe se invente. Como parece que de lo poco real que queda son las personas que trabajan, van a sacarles de la piel a los trabajadores hasta la última gota. Da lo mismo, ese dinero seguirá sin existir porque sólo existe tierra y personas; lo nuevo será que tanto una como otra se quiere a nombre de los estafadores mediante el compromiso de los estados de transferirlo. En una cuestión que es así de básica, aparecen prestidigitadores múltiples con argumentos complejos sobre cómo hacer las cosas para que la aspiradora duela menos. Pamplinas. Todo sigue siendo simple, el que entra en argumentos complejos para solucionar, o anda muy despistado, o forma parte de la operación vampiro para confundirnos. El único resultado visible de la crisis es que hoy trabajamos por mucho menos que hace dos años y que existe un argumento de ahorro fantasma destinado a justificar la ida por el sumidero de los bienes públicos (nuestros, el estado somos cada uno de nosotros). Es decir: los estafadores rompen el juego, los administradores de los estados se lo reponen y, para reponerlo nosotros hacemos de fianza. Sigue siendo muy simple, tanto lío de argumento y contraargumento sólo lían la madeja, confunden. De entre todo lo que supone el atraco, la sanidad es vital. Es decir, se nos van a llevar por delante directa o indirectamente; rápido o despacio. La solución a esto es igual de simple que el problema: mi trabajo revierte en mí y en mi comunidad, no en un estafador ajeno que me cuenta que lo necesito. Con ese trabajo todos ahorramos para tener sistemas comunes como el sanitario o el educativo. No tiene más, el resto son mitos y amenazas que, de tan repetidas, muchos se están creyendo. Por eso es importante volver a lo básico: ya no busquemos, no intentemos razonar sus entuertos, no optemos por lo menos malo. Todo son sirenas de una hecatombe que no existió, que sólo es una forma de atarnos de pies y manos. Y bueno, en esas, adelantemos que dentro de un mes estaremos peor que un mes antes. Aquí nadie va a solucionar nada, porque no hay nada que solucionar excepto el hecho de que entendamos que la cosa es simple y consiste en exprimirnos. Intento taparme los oídos y cuando una sirena me atrapa, vuelvo a los mimbres: ¿quién trabaja?, nosotros; ¿para quién trabaja?, para ellos; ¿quiénes son ellos? Una panda de parásitos armados; y, si nos están consumiendo, ¿por qué no trabajamos para nosotros? No tiene más, ¿no? Digo yo que será hora de volver a lo simple: quieren rematarnos y tenemos dos opciones, hacer que no vemos como el avestruz (esperando entonces a que nos llegue el turno), o mirarnos de frente y poner solución. Esto último ocurrirá sólo cuando el programa de esclavitud se reconozca como tal y se pierdan esperanzas vanas de solución a un problema que no existe como nos lo cuentan, sino que es viejo y está en nuestras cabezas, la puñetera manía de quererse esclavo cristiano penitente ganándose el pan (ahora, de otro) ya no con el sudor de su frente, sino con la sangre de la aniquilación lenta. Creo que es lo que hay delante. No puedo ver otra cosa por más vueltas que le doy a tanta falacia absurda. De Elisa Crespo 







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