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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Eliminados de la Copa. Con más fuerza gritaremos forza rayo



 A la gente, especialmente a los periodistas y a los que no saben como vender un partido "infumable", les gusta decir que de un determinado equipo se nace; o sea que para ser de equipos modestos con una afición relativamente buena, como el Betis, el Granada, etc.. Se nace. Qué no puedes "hacerte" de un equipo y que se presupone que es un sentimiento que llevas desde la cuna impregnado en el corazón. Es como una especie de justificación para cuando tu equipo es una patata, nunca ganas títulos y sueles caer, por ejemplo, a las primeras de cambio en la copa, perder posibilidades de jugar en Europa muy pronto, etc...
   Menuda excusa barata. Menuda gilipollez. No se nace de ningún equipo ni nadie nace con ningún sentimiento impregnado en el corazón. Se nace libre de ataduras morales, sociales o convencionales. Tan sólo como educamos a nuestros hijos o como se relacionen en el futuro, hará y condicionará su vida para el futuro. Sí a tu hijo, nada más nacer o al poco tiempo de vida le haces o le inscribes como socio del Jaén, del Algerciras, del Madrid, del Barça  o de la Ponferradina y le llevas a todos los partidos; en un 90 % de posibilidades estás creando un auténtico forofo de ese equipo. Es lógico. El otro 10 por ciento suele ser gente de un equipo humilde que ve como su equipo se come los mocos, baja de categoría,etc.. y se hace del equipo que gane todo en ese momento (Farsa, Mandril, pateti..etc.). De esos mejor ni hablamos.
  Sinceramente, me la suda que la gente que va a ver al rayo a animar a su equipo sea del Rayo desde pequeño, se haya hecho del rayo hace cuatro años, cuando salimos del infierno o sea haya hecho rayista hace dos días. Tan sólo me importa, y me siento orgulloso de que de verdad llevan impregnada la franja roja en el corazón. Se nota, se siente, se palpa en la grada. No importa si la gente que hubo anoche en Vallekas llevaba diez años como socio, dos años o entraba gratis, daba igual. La mayoría estaba sufriendo porque su equipo, en teoría superior a los canariones, no era capaz de crear ocasiones, de jugar mejor que Las Palmas o  de meter un triste y solitario gol a un vulgar equipo, que sin demostrar nada mejor que el Rayo sí fue mejor en los dos partidos de la eliminatoria. Pues de esa mayoría, muy pocos pitaron o se enojaron con el equipo, que hubiera sido lo fácil con PAQUETES QUE NO MERECEN VESTIR LA FRANJA como Suelinton, Labaka, Arana, el Mudo, etc... No. Casi nadie hizo eso. Y no por falta de ambición, por exceso de conformismo o lo que sea sino porque sienten muy adentro la franja. El partido de ayer fue infumable, un tedio de esos que nadie que no fuera del Rayo o de Las Palmas hubiera sido capaz de ser. En cambio, los ocho o nueve mil espectadores presentes en Vallekas estuvimos dando nuestro aliento a nuestro equipo. Estábamos casi seguros que no ibamos a pasar, pero a pesar de eso la gente seguía con su equipo. Se dio el aliento hasta el último minuto, se animó y se sufrió hasta que el colegiado expulsó a Rubén (pobre, para un partido que juega...) y tuvo que salir Cobeño en lugar del ¿Delantero? Nicki Billie (¡Que paquete por Dios!). Ese momento fue un instante revelador pues aunque faltaba casi media hora por jugar se sabría por la reacción del público que pasaría con el equipo. ¿Como reaccionaría la gente? ¿Silbaría, se irían de la grada? Pocos silbidos y pocas huidas vi yo.
En otros estadios la gente hubiera insultado al arbitro a más no poder, hubiera abandonado sus estadios medio congelados por el frío y medio helados por ver como el arbitro cercenaba las pocas posibilidades que nos quedaban de clasificarnos o hubieran jurado en Arameo por la corrupción de la Federación. Algunos lo hicieron, como no iba a haber gente así entre casi nueve mil personas. Normal. Pero me quedo con la reacción de la mayoría de la gente en la grada. Pese a que nos imaginábamos lo que iba a pasar y que  nos libamos a eliminar todos soñábamos con ese milagro que nunca llegaría, con ese balón rechazado o con esa falta convertida por Trashorras.
Pese a que sabíamos o intuíamos que nos íbamos a eliminar, en ese momento, en el de la expulsión fue cuando más animamos. Fue cuantas más ganas pusimos, cuando más demostramos porque el fondo de Vallekas (y el resto del estadio cuando quiere) es especial. Porqué nos aman y nos odian, a partes iguales, en este conglomerado de naciones al que llaman España. Somos especiales. Tenemos una afición de diez. No importa el tiempo que lleves siguiendo al rayo ni las veces que vayas a verlo, sabemos que lo llevamos dentro. Es casi imposible conocer al rayo y no quererlo, impensable haber estado en la grada sufriendo y no sentirlo, haber cantado la vida pirata fuera de casa y no empujar desde la grada por tu rayo.
Da igual si este sentimiento lo llevas desde la cuna, lo conociste hace tiempo o hace días; lo único que importa es que el Rayo es como una droga dura. Una vez conocido sus efectos no puedes dejarlo, pues nos ha dejado narcotizado para siempre.
Podremos tener pareja, ( amarla o dejarla) , podremos tener amigos, (conservarlos o abandonarlos), podremos tener curros ( buenos o malos).. y así hasta el infinito pero una cosa que nunca podrás abandonar es la franja. Una vez conocida es imposible e impensable abandonarlo. Rayistas orgullosos, Piratas por convicción... Aupa Rayo siempre. Gracias por existir.

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