¿Quieres comprar los libros de Luis Celaá?

Libros de Luis
Pon tu la dedicatoria

Registro en Safe Creative

Safe Creative #1501290156808 329cbb4b-18b8-3553-86d7-4d84d252b798

Traductor / Translate

viernes, 7 de junio de 2013

La calidad de la revolución será la de su discusión




Un grano de maíz -  Venezuela
Revolucion-bolivarianaUno de los grandes retos de una Revolución, de sus dirigentes, es elevar el nivel de la discusión en el seno de la sociedad. Esto es muy importante si entendemos que uno de los pilares de la dominación burguesa es mantener a la sociedad discutiendo asuntos sin trascendencia, que no afecten al sistema capitalista, que no lo cuestionen.
El aparato cultural de la oligarquía, sus medios, están diseñados para inducirnos a discutir trivialidades y a hacerlo con superficialidad. La sociedad perdió la capacidad de relacionar hechos y asuntos, de considerar a la historia.
Entonces, en una Revolución es importante la forma y el contenido de las discusiones, de su calidad depende su fortaleza.
Las Revoluciones triunfantes han tenido una alta calidad de discusión, una alta consideración por el pensamiento. Pensemos en la polémica propiciada por el Che en Cuba, discutiendo con calibrados militantes de aquel proceso y con reputados teóricos del mundo: Son leyenda las discusiones con Sartre y con Bettelheim. Lenin discutió con los más importantes teóricos de su país y de Europa, entre otros, con Rosa Luxemburgo, a la que antagonizó desde un gran respeto, la llamó la Rosa Roja.
Aquí entre nosotros, la polémica, la discusión, fue siempre prestigiada, respetada y protegida por Chávez: “Irreverencia y Lealtad” fue una de sus consignas preferidas. Podemos decir que la evolución del pensamiento de Chávez, de la Revolución, dependió en gran medida de su capacidad de discutir, de oír, de analizar y, por supuesto, de estudiar, de prepararse para esa discusión, para entender. Nunca lo vimos despreciando al conocimiento, al contrario, siempre estuvo preocupado por el estudio.
Ahora que atravesamos tiempos difíciles, quién los niega, se hace indispensable una alta calidad de discusión. Nosotros en el colectivo Un Grano de Maíz intentamos contribuir a ella.
En miles de Granos hemos expuesto nuestros argumentos con Irreverencia y Lealtad. No pedimos nada que no sea la oportunidad de luchar, que se nos oiga y se combata duro a nuestros argumentos. Sólo así, discutiendo, encontraremos el camino. Nos preocupa que la discusión se lleve a territorios de lo trivial, al terreno a que nos acostumbró la oligarquía: al ataque personal, a la anécdota, al chisme, eso desvía de lo importante y no educa.
Nos preocupa el argumento de autoridad, bueno en una batalla militar pero perjudicial en una batalla de ideas. Nos preocupa el desprecio por el conocimiento, por el estudio. Nos inquieta que opiniones de los jefes sean mal interpretadas por los subalternos y se desate una persecución de las ideas, un desprestigio al pensamiento. Eso sería el fin…
¡Irreverencia y Lealtad!
¿Se puede construir el socialismo sin leer sin discutir?
Es asombroso cómo unas cuantas palabras, unas ideas, revuelven nuestras filas buscando argumentos para desvirtuarlas, desacreditar a los propagadores de esas ideas. De todo se dice, pero sin rebatirlas. Y es asombroso también que siempre que las ideas revolucionarias aparecen, contra ellas brotan los mismos argumentos de hace siglos: las califican de precipitadas, de locuras, desacreditan a sus voceros, y mil evasivas a la necesaria discusión.
Entre nosotros hay una dañina tradición desde siglos, se trata de un culto a la ignorancia, ésta se convirtió en virtud. Recordemos al juanbimba, estudiar, leer, separaba a la persona del pueblo y la desacreditaba para opinar, lo que se imponía era la acción sin rumbo. De esta manera, sobre esa ignorancia se aseguraba la clase dominante su dominación, podía manipular a la masa hasta el punto de hacerla condenar a su Libertador.
Esta Revolución, el Comandante, conocedor de la tragedia de Bolívar, lo primero que hizo fue una feroz lucha contra la ignorancia, allí están las Misiones educativas, y su mismo empeño en enseñar, leer, en estimularnos a estudiar.
Es que el conocimiento que se adquiere leyendo a los clásicos de la literatura, del teatro, de la Revolución, esta cultura así adquirida nos coloca en la visión universal, nos saca del mezquino entorno y nos dota de la visión de humanidad indispensable para hacer Revolución, de lo contrario, seguro, se cae víctima de la clase que sí lee, que sí estudia, que prestigia al conocimiento y tiene centros de investigación, es decir, del capitalismo. La ignorancia nos condena a repetir la historia, la dominación.
Es así, ninguna Revolución ha triunfado sin estudio, sin el conocimiento del pensamiento que la antecedió. Bolívar conocía a los clásicos, se nutrió de Simón Rodríguez y de Andrés Bello, hombres sumamente cultos, lectores, pensadores. De Miranda es leyenda su biblioteca. El Che, Fidel, la Revolución Cubana fue, es, una ebullición de cultura.
Leyendo a los clásicos nos podríamos dar cuenta que la idea que hoy justifica el camino emprendido por la Revolución, de elevar las fuerzas productivas apoyados en el capitalismo, no es nueva, es calco y copia de la adoptada por el MAS de teodoro, pero también por Haya de la Torre, y por Kerensky allá en la Rusia de los Soviets… Todos fueron engullidos por el capitalismo.
Aprovechamos para aclarar unas ideas: nosotros, Roberto, no decimos que si no nacionalizamos de un solo golpe somos socialdemócratas, eso sería necio y fácilmente rebatible. Nosotros sostenemos que “estimular”, “crear”, capitalismo y mostrar eso como un logro “revolucionario” es socialdemocracia, son dos posiciones diferentes. Además sostenemos que pensar posible que el capitalismo se limite a producir y el socialismo a gobernar, es una candidez que conduce a la derrota.
Es así, esto no es una discusión académica, ni de fríos manuales, ni siquiera un simple escarceo político, ni enfrentamiento de egos. Se trata, sin dudas, de una discusión donde se decide el destino de la Revolución y de este Gobierno.

No hay comentarios: