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martes, 13 de agosto de 2013

Cinco cosas que puedes hacer para mantenerte eternamente joven


Sé feliz. Según concluían en Journal of Hapiness Studies tras analizar 30 estudios científicos sobre la felicidad, este estado no solo prolonga la vida de las personas sino que además evita que contraigan enfermedades. Ruut Veenhoven, de la Universidad Erasmo de Rotterdam (Holanda), lo atribuye a que la infelicidad crónica causa estrés, que a su vez reduce la capacidad de respuesta del sistema inmune cuando algo nos ataca. Sin obviar que las personas infelices son menos propensas a adoptar un estilo de vida saludable.

Dieta mediterránea. un aspecto del envejecimiento que pocos conocen es que la composición de los microbios que viven en nuestro digestivo al alcanzar la tercera edad cambia. De demostrarlo se encargó en 2011 el genetista irlandés Paul O’Toole dentro del proyecto ELDERMET, basado en el análisis del microbioma digestivo de 161 ancianos. Estudiando las bacterias de la flora gastrointestinal, O’Toole y sus colegas descubrieron que las personas mayores con una salud frágil tienden a tener menos diversidad de microbios que los que se mantienen sanos como una pera a la misma edad. Y que existe una relación directa entre lo que comemos, las bacterias que integran el microbioma, la salud y cómo envejecemos. El inmunólogo Claudio Franceschi les da la razón y sostiene que si entre los italianos de la isla de Sardina hay muchos más centenarios que en otras partes de Europa es porque mantienen una estricta dieta mediterránea en la que abundan, sobre todo, el aceite de oliva, los frutos secos y las verduras y frutas frescas.

Hinca los codos. Tal y como se desprende de una investigación publicada hace poco en PNAS, cuando adquirimos habilidades y conocimientos nuevos se produce en nuestra sesera el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que fomenta el crecimiento de las conexiones (sinapsis) que permiten la comunicación entre neuronas, manteniendo al cerebro en plena forma. Sobre todo si aprendemos idiomas ya que, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Lund (Suecia), así se promueve el crecimiento del hipocampo, un área cerebral ligada a la memoria. No en vano, estudios previos demuestran que la aparición del alzhéimer se retrasa en personas bilingües y multilingües.

Visita a tu médico. Que los nipones vayan al médico 13,4 veces al año y los británicos 5 podría explicar la mayor longevidad de los primeros, según concluía un reciente análisis sanitario de la prestigiosa revista The Lancet.

Persigue el éxito. A partir de datos de más de 15.000 atletas, un estudio publicado en British Medical Journal concluía que los ganadores de medallas olímpicas viven por término medio 2,8 años más que sus compañeros, independientemente de si el metal que les cuelgan del cuello es oro, plata o bronce. Otro trabajo dado a conocer en The Journal of Neuroscience indicaba que los individuos más activos y audaces, que se sienten motivados a participar en todo tipo de actividades físicas y sociales, entre ellas deportes de riesgo, tienen una variante del gen del receptor de la dopamina –la hormona del placer- que les suele hacer llegar a nonagenarios

Reírse es un acto instintivo, natural y hasta beneficioso para la salud. Diversos estudios han confirmado que la risa es buena en diversos aspectos: desde la mejora de la circulación sanguínea hasta como terapia contra la diabetes o el colesterol. Tal es su importancia que decenas de investigaciones han analizado su importancia no solo a nivel médico, sino también en otros aspectos científicos. ¿Por qué mostramos los dientes cuando lo hacemos? ¿Se hereda la forma de reír o está condicionada por factores culturales? ¿Por qué los humanos sonreímos para expresar satisfacción?

En 2011, se llevó a cabo un curioso estudio sobre la influencia de la risa en el sistema circulatorio. Tras estudiar a 300 personas el profesor de Medicina de la Universidad de Maryland, Michael Miller comprobó que con las películas estresantes los vasos sanguíneos se contraen reduciendo el flujo. Por el contrario, visualizando comedias aumentaba el diámetro de los vasos y llegaba más sangre y oxígeno a los órganos y tejidos. Este es solo un ejemplo experimental de cómo afecta el buen humor y la sonrisa al cuerpo humano. Otras investigaciones han comprobado que tratamientos de risoterapia, incluso de menos de una hora al día, resultaban positivas para personas con el colesterol alto o que sufrían diabetes. Y es que como afirma el psicólogo de la Universidad Wisconsin-Madison, Robert McGrath, "Tras reírnos, hay un breve período durante el cual la presión sanguínea baja y el corazón se desacelera", lo que afecta a todo el cuerpo en general.

Pero el estudio de la risa supera las barreras de la medicina y se ha adentrado en otros campos científicos. Recientemente un estudio inglés ha investigado la razón por la que enseñamos los dientes cuando nos reímos. Según los investigadores los gorilas sonríen cuando juegan como señal de amistad, explicándoles al resto de compañeros, con el simple gesto de mostrar los dientes, que no tienen intención de atacarles. Este tipo de conductas explicarían el origen de nuestra actual sonrisa y del hecho de que mostremos los dientes cuando nos reímos.

Hoy por hoy la sonrisa es uno de los rasgos distintivos de los humanos más importantes. De hecho los cánones de belleza más extendidos tienen, en muchos casos como protagonista una sonrisa blanca y con los dientes perfectamente alineados. Alrededor de esta idea las marcas de dentífricos han desarrollado diversas líneas de productos ya no solo basadas en las capacidades de limpieza de los mismos, sino en su poder de blanqueamiento. Tanto es así que incluso campañas de marketing como la que actualmente está llevando a cabo Colgate, en la que sortean un viaje a Nueva York, están centradas en la sonrisa y la belleza de los dientes.

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