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jueves, 6 de marzo de 2014

Repaso a las diferentes religiones. Capítulo I. "El animismo" por Abuelomuro, Sonia Madrid y ChapterOneKaos


- Hoy comenzamos una nueva sección en este polifacético blog. Intentaremos hablar de algunas de las miles de religiones que nos separan a todos los seres humanos (más de lo que nos une, que es lo que debería ser...). Está claro que es prácticamente imposible hablar de todas pues hay miles de religiones y más que ha habido a lo largo de la historia y que ya han desaparecido o han quedado en desuso pues los pueblos que las practicaban han desaparecido o se han visto muy reducidos. Pero a pesar de eso intentaremos hacer un amplio resumen, a través  de la historia, de las más destacadas. Esta sección no la haremos todos los días, sino un par de veces a la semana pues hay otros muchos temas que tratar y de los que hablar. Así que empezaremos con el primer capítulo de esta colección, en la que hablaremos de Animismo. Más que nada empezamos por el animismo para empezar desde el principio. Esperamos que os guste y que opinéis sobre el tema..

                                             CAPÍTULO I: EL ANIMISMO. 

 - Comenzaremos con el animismo, por ser en cierta manera la madre y el origen de todas las religiones de la Humanidad. Con el paso de los siglos y la evolución de las mentes, esta corriente se fue transformando poco a poco hasta llegar al monoteísmo o a un sistema organizado de creencias. En el concepto de animismo englobaremos todas las religiones primitivas de la Humanidad, muchas de cuyas creencias y ritos son todavía practicados por pueblos poco evolucionados. Pero no sólo podemos verlo en culturas atrasadas, sino que restos de ese animismo están presentes en casi todas las religiones del mundo en forma de herejías, supersticiones o ritos. Animismo es la creencia de que estamos rodeados de espíritus que condicionan nuestra vida. Y al decir "espíritus" no nos estamos refiriendo concretamente a los espíritus de los muertos que tan importantes son en muchas religiones y sobre todo en el espiritismo, ni tampoco a los fantasmas o apariciones que abundan en el folklore de todos los pueblos y literaturas. Nos referimos a seres inteligentes, de ordinario invisibles, que interfieren positiva o negativamente en las vidas de los humanos. De estos seres los hay que son muy superiores a nosotros y con su poder pueden ayudar a que todo salga bien; o, por el contrario, a que todo salga mal. Otros en cambio tienen mucho menos poder y se limitan a interferir en cosas pequeñas. La esencia del animismo y de sus ritos consiste en creer que cada cosa está poseída, animada o dominada por uno de estos seres; de ahí que haya espíritus de las fuentes, de los ríos, de las montañas, etc. Otro aspecto de esta "cuasirreligión" es la creencia de que estos seres invisibles viven en determinados lugares de los que no suelen salir.  Por eso, para habitar allí en paz, hay que estar en buenas relaciones con ellos. De ahí el ofrecerles sacrificios y presentarles ofrendas para tenerlos satisfechos.Los espíritus más poderosos son los que dominan la luz y las tinieblas, el tiempo, el mar y meteoros como el viento, la lluvia y los terremotos. Los menos poderosos controlan fenómenos de menor importancia. Dije "cuasirreligiones" porque muchos estudiosos de este tema dicen que el animismo no puede ser considerado como una auténtica religión y sí como una "prerreligión". Es cierto que el animismo engloba infinidad de creencias y de ritos por completo diferentes que en apariencia no tienen relación alguna. Pero en el fondo, todos los animistas tienen la misma creencia fundamental, es decir, la existencia de esos seres, y que los humanos somos inferiores a ellos y estamos, en cierta manera, a su merced. Difiere el animismo de cualquier otra religión en que los creyentes de éstas adoran todos, al mismo ser supremo en el caso de las religiones monoteístas, o a los mismos dioses en el caso del politeísmo. En otras palabras: todos los creyentes de una religión tienen los mismos dioses, cada país, en cada región y en cada tribu.

Estos espíritus o dioses se hacen visibles y presentes cuando les parece.

- Según las creencias animistas los buenos se manifiestan preferentemente en forma de luces o de objetos y seres luminosos, mientras e los malos lo hacen con formas animalescas o demoníacas.Los cultos con los que los adoran son tan variados como los mismos espíritus. Todo cuanto nos podamos imaginar ha sido utilizado como medio para aplacar comunicarse o tener contentos a los espíritus: desde ofrecerles flores y todo tipo de ofrendas vegetales, hasta animales degollados e incluso seres humanos quemados vivos. Y tenemos que decir en esto de los sacrificios que las religiones clásicas y consideradas serias no son nada superiores, pues en la mayor parte de ellas no sólo nos encontramos también con ofrendas asus dioses, sino con sacrificios sangrientos de animales y hasta de seres humanos. El animismo, si bien mantiene una idea de que existe un Gran Espíritu más grande que todos los otros, sin embargo tiene de él una idea menos elaborada que las otras religiones. Al creyente animista, de ordinario persona con muy escasa cultura, los que más le interesan son los espíritus locales y concretos de los lugares donde él está, así como los relacionados con las tareas a las que se dedica en aquel momento o de los problemas que le preocupan. Invocará a los espíritus de la caza, a los de la salud si tiene algúnhijo enfermo, o al dios de la lluvia si ve que se le secan las cosechas. Y con frecuencia hará ofrendas y sacrificios a algún espíritu determinado para que lo libere de otro espíritu que le está perjudicando.Por supuesto, a la hora de morir la imaginación del hombre primitivo se desboca, al igual que en todas las religiones, e inventa toda suerte de situaciones para los que acaban de abandonar la vida. En muchos casos el muerto se convierte automáticamente en un nuevo espíritu. En esto es completamente natural que tanto el animismo como las religiones actuales seguidas por seres humanos más cultos estén completamente perdidas;porque la verdad es que no sabemos absolutamente nada acerca de lo que sucede una vez que nuestra experiencia terrestre toca a su fin. Cada religión lo explica a su manera, lo cual nos dice que ninguna de ellas —aunque todas crean que están en lo cierto— sabe bien qué hay en el más allá, y ni siquiera si hay un más allá. Pero debemos decir que con todo el primitivismo que hay en las creencias animistas, sus seguidores no llegaron a los extremos de barbarie y de fanatismo institucionalizado que alcanzaron la mayoría de las grandes religiones en las cuales los sacrificios humanos y las guerras santas pasaron a formar parte de sus creencias y de sus liturgias. En este particular, el cristianismo no fue ninguna excepción, como más adelante veremos. Los pueblos primitivos luchaban entre sí y se mataban, pero no lo hacían por mandárselo así sus dioses o para extender sus creencias; luchaban simplemente por comida, territorio u otros beneficios materiales y terrestres. En cambio, en las grandes religiones se mataba porque así se lo ordenaba su Dios. Se mataba a los enemigos de la fe (en el Islam), a los herejes (en el cristianismo) o para tener contento a su dios (judaísmo, hinduismo, Egipto).El animismo está todavía presente en las creencias de muchas personas que oficialmente practican otras religiones. En las creencias orientales, sobre todo en el hinduismo, estos espíritus aparecen bajo la forma de dioses menores, y en la fe de muchos cristianos están mezclados con otras supersticiones y hasta con dioses importados de África por los negros esclavos, tal como sucede en la santería antillana y en las sectas espiritas del Brasil. 

El principal teórico del animismo fue Edward Taylor, quien en su libro "La civilización primitiva" puso las bases de toda su teoría y ejerció una gran influencia en el resto de los investigadores del tema. Más tarde, sus hallazgos fueron completados y reformados por Spencer en sus "Principios de Sociología". Taylor se valió mucho de la antropología para elaborar su tesis cerca de cuál fue la primitiva religión de la humanidad. En vez de elucubrar sobre cuáles debieron haber sido los pasos lógicos que el hombre de las cavernas pudo haber escogido hasta llegar a elaborar una religión, se atenía a los objetos encontrados en las excavaciones, y trataba de ver qué relación podían tener con alguna idea del más allá.

- Hoy día todas las rígidas teorías que a principios de siglo se hallaban vigentes sobre el origen de la religión y sobre las creencias del hombre primitivo, han sido superadas. Tanto la teoría naturista de Max Müller, la mágica de Marett, la totémica de Durkheim y la del monoteísmo original del Padre Schmidt se han quedado obsoletas a medida que se ha ido viendo que la aparición del hombre sobre la tierra abarca un periodo de tiempo enormemente más largo de lo que antes se creía; y mientras unos pueblos estaban todavía habitando en cavernas con unas costumbres animalescas,
otros habían ya desarrollado unas culturas que todavía hoy nos asombran y que no acabamos de comprender en toda su profundidad.
Quedémonos, pues, con que el hombre primitivo de cualquier período histórico tiende a creer que se halla rodeado de seres invisibles que tienen poder sobre las cosas y sobre las personas; lo lógico es que intente estar en buena relación con ellos. Para eso, les ofrece regalos de cosas que él aprecia, y que cree que a ellos también les agradarán. Esa es a fin de cuentas la causa y el fin de los sacrificios que vemos en todas las religiones.
Y quedémonos también con la idea , con toda su simplicidad, está más
cerca de la verdad final que la mayoría de las grandes religiones.

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