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miércoles, 14 de mayo de 2014

Coventry: una afición defenestrada

kcic
El Coventry vivía tranquilo en el Ricoh Arena hasta marzo del año pasado. Ahora anda como el elefante de su escudo, haciendo equilibrios peligrosos sobre un balón de fútbol. La vida de sus aficionados ha cambiado radicalmente desde que Sisu, el fondo de inversiones especializado en operaciones de riesgo que manda allí desde 2007, dejó de de pagar el alquiler por primera vez en cinco años y defenestró a una afición con 130 años de historia obligándoles al ocupar un modesto campo en Northampton. A 54 kilómetros de casa. Desde ese momento el estadio original, un flamante recinto para 32.000 personas inaugurado en 2005, ha acogido de todo menos fútbol. Un multitudinario concierto de Bruce Springsteen, algún torneo de póquer e incluso un congreso para estudiosos de la Biblia. Junto a Wembley y el Emirates competirá en los próximos Live Music Awards por ser el mejor escenario para eventos de Inglaterra y si ganase provocará una paradoja extraña. Sería el estadio más rentable en el país del fútbol sin necesidad de fútbol. Lo triste es que ni el club ni los aficionados se están beneficiando de este éxito. Más bien al contrario.
David Conn explicó hace poco en The Guardian los lamentables tejemanejes de Sisu respecto al nuevo campo y al futuro del club pero yo he querido saber cómo están viviendo la gente del Coventry este destierro forzado. Por eso me puse en contacto con Michael Orton, el coordinador de “Keep Cov in Cov” (kcic), una asociación de aficionados tremendamente activa que se opone al cambio de campo y trabaja para preservar la identidad de su equipo. Orton ve el futuro muy negro mientras el club siga en manos de los actuales dueños. “Están arrancándole el corazón al club y se está perdiendo una generación de aficionados. Esperamos una resolución positiva pero de momento no hay ninguna evidencia de que el Coventry pueda volver alguna vez a Coventry” Es la amargura de un tipo curtido. De uno que con 50 años ya lleva 40 de grada y que tras descender a la League One la temporada pasada creía haberlas visto de todos los colores.
Evidentemente, tiene motivos para mosquearse. Desde que arrancó la temporada del deshaucio la venta de entradas ha disminuido en un 90% y las soluciones que proponen los dueños solo generan desconfianza. Joy Seppala, al mando en Sisu, rechazó volver al estadio a coste de renta cero. El triunvirato que gestiona el Ricoh (Ayuntamiento, el empresario Edward Higgs a través de su fundación benéfica y el Arena Coventry Limited) le ofrecieron un acuerdo difícilmente mejorable para que el club solo tuviera que afrontar los gastos generados durante los partidos. Declinó la oferta quizá porque su plan maestro parece ser otro, comprar a la baja para explotar totalmente el recinto. Se habla de 4 millones de libras por un estadio cuya construcción costó 113, sufragados en parte por los contribuyentes de Coventry, y que realmente es patrimonio de la ciudad. Para conseguir su objetivo no ha dudado en presionar a las autoridades llevándose el club fuera de la ciudad durante los próximos cinco años o, en última instancia, anunciar a bombo y platillo el proyecto para un campo nuevo de 12.000 personas. No consideró importante aclarar por qué el estadio es inferior en prestaciones al anterior, tampoco donde lo piensa edificar ni como piensa pagarlo.
Mientras tanto, a los hinchas solo les queda el derecho a la insumisión. “Hemos protestado frente a las oficinas de Sisu en Londres, frente a la sede de la Football League y fuimos 7.000 personas las que nos manifestándonos en Coventry. La mayoría de aficionados están boicoteando los partidos en Northampton y las entradas en el nuevo campo están en mínimos históricos. Al mismo tiempo, la asistencia a los partidos como visitante ha aumentado dramáticamente porque los aficionados apoyan al equipo pero no a los propietarios.” Así, el equipo viene jugando frente unos 2.000 aficionados en su nuevo campo mientras que fuera ha provocado exitazos de taquilla en campos como el del Milton Keynes Dons, el del Bradford o el del Wolverhampton. La afición se está sacrificando para proteger la identidad de su club frente unos dueños tan voraces como incapaces pero sin dejar de lado al equipo. Con un comportamiento ejemplar.
“El club fue fundado en Coventry hace 130 años y es una parte integral de la identidad de la ciudad. La gente de Coventry se opene al traslado y aficionados de otros equipos, periodistas y demás han reconocido que la situación no es la correcta”.  Orton explica con orgulo como el mundo del fútbol se ha solidarizado con su pelea, como su reivindicación ha encontrado apoyo incluso en los canales de televisión nacionales. Danny Kelly de BT Sports (uno de los dos canales que dan la Premier League en Inglaterra) les escogió recientemente como la mejor afición del año. Pero el apoyo popular no se está traduciendo en soluciones principalmente porque ningún órgano de gobierno ha movido un dedo. Orton señala directamente a la Football League como cómplices en el desaguisado. “Se ha demostrado el poco carácter de la Football League que ha dejado hacer a Sisu lo que ha querido” La liga, quizá temiendo que el el Coventry pudiera haberse retirado de la competición debido a la falta de estadio, no ha hecho demasiado para proteger su gente. Por defender a los aficionados de un club que ha trabajado decisivamente por el desarrollo del fútbol en Inglaterra. De uno con 34 temporadas consecutivas en Primera. No deja de ser irónico que el lema del campeonato sea “Real Football, Real fans”…
Sin embargo, contra todo pronóstico, los jugadores están rindiendo a un nivel aceptable pese al clima que les rodea “El equipo lo está haciendo sorprendentemente bien dada la crisis institucional y todo este desastre”, explica el coordinador de KCIC. Y tanto. El Coventry marcha décimo a seis puntos de los puestos que dan derecho a jugar la promoción de ascenso a segunda. No está mal para una plantilla debilitada en la que el 80% de los jugadores tienen menos de 25 años. En el lado opuesto y remando a la inversa están los dueños actuales, que acumulan yaun descenso de categoría (en 2012 bajaron al tercer escalón por primera vez en 42 años) y cuyo proyecto inmediato es seguir hostigando a un ayuntamiento para que les ceda un emplazamiento público usando un club centenario como rehén.
En un momento de la charla intenté regatear la miseria del fútbol moderno y le pregunté a Michael Orton por los buenos tiempos. Por los años en la Premier, por la Copa que le ganaron al Tottenham de Hoddle, por Cyrille Regis y aquella camiseta Talbot, pero la actualidad le oscurece tanto la perspectiva que prefiere pasar por alto las fotografías bonitas para centrarse en su pelea. “Ha habido muchos cambios positivos desde los años 70 y 80 cuando el hooliganismo y otros problemas estaban acabando con el fútbol. Pero la forma en cualquier tipo sin principios puede comprar un club inglés y hacer lo que le de la gana está creando nuevas crisis” Lleva razón, sabe que ganar esta lucha puede ser la llave para que el Coventry no muera y que el fútbol le pueda volver a dar alguna alegría.
Fotos: KCIC

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