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miércoles, 26 de noviembre de 2014

El Abuelomuro Tour estuvo del 1 al 5 de Noviembre en Roma (y El Vaticano, Ostia di Anco, Fiumicino....)


Espectacular panorámica de la Plaza de España (Roma) en una cálida noche

  Nunca había estado en la ciudad de Roma y tenía muchas ganas de ir. Desde hace tiempo llevaba pensando en "escaparme" un fin de semana con una de las muchas ofertas de avión que hay (Vueling, Iberia...) pero o no tenía tiempo o no coincidía con nadie que quisiera ir.
Pero siendo pacientes, como casi todo en la vida, todo llega. Un amigo mío, informático y de Madrid, llevaba tiempo con trabajos "mal remunerados" que no le hacían justicia a los años que llevaba estudiando y trabajando en la materia. Además, tiene un tío italiano que desde pequeño le enseñó a chapurrear en su idioma.
Después de un tiempo en el paro tomó una decisión que le cambió la vida hace dos años. Cogió sus cosas y se presentó en Roma para buscar trabajo. Lo pasó mal un tiempo pero ahora está allí estupendamente. Hablo mucho con él y siempre me intentaba convencer para que me fuera para allá pero yo era reacio por ir sólo, no saber el idioma, etc...
Finalmente me convenció porque coincidió que a finales de octubre me despidieron del trabajo y encontré una oferta para volar con Iberia así que tras mucho pensárselo (y preguntar a mi entorno a ver sí alguien me acompañaba, pero nadie podía...) me planté el Domingo 2 de noviembre en Roma.
Ya había avisado a mi amigo de que llegaría por la tarde pero desgraciadamente no podía venir a recogerme por motivos laborales así que tras mucho indagar decidí acercarme a Roma en el bus que parte desde el Aeropuerto de Fiumicino hacia la capital de las siete colinas (uno de los tres que hay en Roma y con el que suele operar Vueling e Iberia, entre otras líneas internacionales..)
La gente me decía que fuera en el tren, pero entre que partía cada 35 minutos y que valía 14 euros y que el autobús valía 4 euros y que había varias compañías de buses me decidí por el autobús.
Cómodo y rápido (apenas tarda media hora en recorrer los treinta kilómetros que separan Roma del aeropuerto internacional de Fiumicino).
Una vez plantado en la estación de Termini decidí coger el metro para poder 
  • Hotel Nautilus, Roma hotel nautilus roma - Hotel Nautilus, Roma
    Hotel Nautilus (Roma). Donde el escritor
    Luis Celaá Estuvo unos días
Hotel Nautilus, Roma. Céntricoy barato. Una buena opción para una escapada
 acercarme hasta el Barrio de Prati en el subterráneo. (Metro decepcionante, mucho más sucio y abandonado que otros que he visto).  Obviamente, me perdí y tuve que comunicarme con los habitantes de la zona con mi fabuloso "italoespaenglish" y así descubrir que estaba dando vueltas en círculo y que sí hubiera preguntado antes ya habría llegado al hotel, pero ya sabéis lo orgullosos que somos algunos hombres y lo que nos cuesta reconocer algunas cosas, como por ejemplo que no tenía ni idea de por donde estaba caminando ni donde podía estar el hotel.
Finalmente llegué al hotel y me llevé una pequeña decepción pues después de caminar entre tanto chalet y hoteles con mucha mejor apariencia me encontré con que el hotel por fuera no tenía "fachada de hotel". Me explico.
El hotel en sí está dentro de un portal, en un piso entero para él. Un portal en el cual no hay viviendas de vecinos sino oficinas y dos hoteles. El Nautilus estaba en el segundo piso y en el primer piso había otro hotel "económico". Pero me dije que las apariencias engañaban y que íbamos a ello.
Mezclando los tres idiomas el dependiente, un hombre de unos cincuenta años y que entendía mejor el castellano que el inglés, me entendió y me dio la habitación. Me dijo que pese a que había pagado una individual, como no estaba lleno el hotel al ser temporada baja me daban una doble durante las dos primeras noches y que a la tercera me darían la individual. Había reservado tres noches y dos iba a estar en una fabulosa cama de matrimonio y una espaciosa habitación. 
De verdad que fue un detallazo por su parte el darme una habitación doble, con baño y bastante amplia sí solo había pagado una individual pero fueron así de amables y no me cansé de darles las gracias. Además me informó de que con la habitación tenía derecho al desayuno gratis a las 7 y a las 10 de la mañana. Le contesté que al día siguiente cogería el de las 7 pero los otros días no, a lo que el hombre se carcajeó como sí hubiera hecho una broma muy divertida...
Finalmente, me llamó mi amigo y pese a que ese día no podía quedar con él, quedé al día siguiente lunes 3 por la mañana en la Plaza del Recogimiento, que está enfrente del Vaticano. No me hizo mucha gracia quedar a las 8.15 pero como tenía muchas ganas de verle y me imaginaba que era porque no podía quedar a otra hora así hice.
Esa noche me di una pequeña vuelta por el barrio, cené algo y me subí pronto. Dormí como un bendito en un maravilloso colchón. Sin apenas ruidos.
El lunes por la mañana madrugué para ir con tiempo a la cita. A las 7:05 el señor de la recepción llamó suavemente a la puerta para ver sí estaba despierto. Creo que llamó porque oyó ruidos en la habitación. 
Me preguntó que quería para desayunar. Entre que no entendía muy bien el italiano y estaba dormido, no se ni lo que dije. El buen hombre tampoco me entendería del todo y me trajo un fabuloso desayuno (tostadas, bollería, mermelada, miel, mantequilla...) ,un vaso de zumo y un café "mangliatto" que es con una especie de nata en el café. 
Hubiera preferido con leche pero no estaba yo para exquisiteces. Así que le día las gracias, desayuné y me fui a la cita con mi amigo.
Llegué a la hora acordada y me llevé una gran sorpresa pues me había cogido una visita guiada al Vaticano. Me hizo mucha ilusión pues aunque no soy religioso me encanta el arte y sino es por él ni hubiera sacado la entrada, pese a que el "albergo " (Hotel) está a menos de diez minutos del pequeño país. No por el precio de las entadas sino por las largas colas que hay para entrar.
Tras una exhaustiva y edificante visita de más de cuatro horas de duración, salimos del Vaticano. Mi amigo me informó de que se tenía que ir a trabajar y de que lo sentía mucho pero no se podía quedar más tiempo conmigo.
 
Paseando por las afueras de Roma... Eterna y bella
Ese mismo día sucedió algo maravilloso y mágico para mí. Por primera vez en mi carrera como escritor había salido de mi país para ir a presentar al extranjero. Fue maravilloso pensar que no es que estaba saliendo de la Comunidad de Madrid para presentar en Toledo, Bilbao o Barcelona, como otras veces sino que en esta ocasión estaba haciendo una presentación en la "Università degli Studi di Roma "La Sapienza" .En el Ateneo Federado del espacio y la solidaridad, (Compuesto por gente que estudia ramas de sociología...). Allí habían organizado unas Jornadas Literarias de "Fantastic Style". Cada día de una lengua distinta, empezando por el Lunes en el que se hablaba de la literatura fantástica novel en castellano y portugués y allí me invitaron y yo, muy emocionado quizás demasiado, me presenté junto a otras seis personas a dialogar sobre el tema. 
 Me dieron la oportunidad de hablar sobre la literatura en el estado español (No sólo en castellano sino en Euskera, Catalá o Valenciá...) y me hicieron una pequeña presentación, en la cual vendí los tres ejemplares de "La Verdadera Profecía" (3ª Edición) que me llevé hasta tierras italianas.
 Fue una pequeña presentación de veinte minutos pero para mí es como sí hubiera sido algo mágico ,diferente y maravilloso. Es difícil describir la emoción que sentí. Entre el público pude ver a mi amigo, que no se había perdido detalle y que se llevó a otros ocho amigos que estuvieron viendo la presentación en mi particular lenguaje (mezcla de italiano, castellano e inglés..jeje)

Mi amigo me dijo qué ya me llamaría al día siguiente para enseñarme un barrio que por la noche está muy animado y que se llama "Trastevere" ( y que de hecho es lo único barato en una ciudad hecha para que los turistas gasten a unos precios muy elevados en el casco histórico...). Así pues cuando mi amigo se fue me dediqué a hacer turismo. Compré pizza al peso en una pizzeria de la ciudad y seguí caminando hasta que por la tarde llegué, roto pero feliz, al hotel. 
Allí me llevé una grata sorpresa pues me habían limpiado la habitación y cambiado las toallas. Descansé un poco, me duché y volví a bajar a cenar. En la recepción del hotel hay las 24 horas una persona que se encarga de abrir el portero automático y la puerta de cristal del hotel para que puedas llegar a cualquier hora del día o de la noche. Otro punto a su favor.
Al día siguiente más turismo por mí cuenta, incluyendo la visita guiada por el Coliseo o la galería Ufizzi, el Foro, etc... Por la tarde llegué roto al hotel y me estaba quedando medio dormido cuando mi amigo me llamó al teléfono y me dijo que me esperaba en una hora en la puerta del hotel. Le dije que no podía, que estaba muy cansado y me dijo que o bajaban en una hora o subía a buscarme. 
Opté por lo primero, me duché y me fui con él a una aventura que nunca olvidaré por un maravilloso barrio. No tiene nada que ver la Roma Turística con el Trastevere, pero no sólo por los bares ni los pubs sino por la gente, pues allí es donde vive el Romano habitual de la ciudad y allí es donde puedes disfrutar de la vida en Roma.
Tras una noche maravillosa, agotado pero feliz descubriendo bares incluso el concierto de un grupo de rock local, me volvió a dejar en la puerta del hotel (Si pensáis que en España se conduce mal vais a alucinar cuando vayáis a Italia, miedo dan los Romanos al volante..jajaja).
Mi habitación individual era mucho más pequeña y cutre que la doble pero suficiente para cubrir las necesidades básicas, aunque con el baño fuera de la habitación, lo cual es un incordio en caso de "apretón"..jajajaja. 
Al día siguiente tuve que abandonar la habitación antes de las 11, porque así lo exigen las normas de la casa y volver hacia el lejano aeropuerto de Fiumicino a esperar hasta la tarde que salía mi vuelo.
En definitiva, un gran hotel aunque de apariencia "cutre". No es un NH ni nada parecido pero para pasar unos días en relación con el precio está muy bien. Limpio, empleados silenciosos (aunque clientes muy ruidosos...) y amables, desayunos gratuitos a las 7 a las 10... 
Lo peor fue que los empleados del hotel no conocían bien otro idioma que no fuera el suyo (fue donde peor lo pasé para comunicarme porque a los italianos se les da muy bien el español y la mayoría conoce bastante nuestra lengua o el inglés) y quizás abandonar el hotel a las 11 de la mañana pero por lo demás me parece una gran elección para hacer una escapada corta a Roma, por su precio, comodidad y su excelente ubicación, cerca del Vaticano y de la zona histórica

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