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sábado, 14 de marzo de 2015

La Fuerza de los Mass-Media. 2ª Parte.

- LA FALSA DIFERENCIA DE MEDIOS "PÚBLICOS Y PRIVADOS" 



-  Los mass-media, ya sean los de carácter público o privado, se constituyen como herramientas y armas de la clase dominante. En el caso de los medios de comunicación públicos parece bastante claro, ya que dependen directamente del gobierno, del aparato estatal, y por lo tanto su existencia y proceder responde de una manera directa y unidireccional a los intereses del estado.
- En cuanto a los medios de masa privados son directamente sociedades mercantiles, es decir, empresas y por lo tanto responden a los intereses del empresario, o de los propietarios y se enmarcan dentro del mercado capitalista y su lógica económica y mercantil. 
- Por otra parte, las empresas y, especialmente, las relacionadas con el ámbito de la "comunicación", dependen en gran parte de las política y medidas legislativas que lleve a cabo el Estado para su supervivencia y su crecimiento; encontramos aquí una convivencia recíproca entre los medios de comunicación privados y del Estado, ya que se requieren y se necesitan mutuamente. 
- El gobierno promueve y promulga leyes y diferentes políticas para que dichas empresas puedan salir adelante y, estas empresas a su vez, contribuyen a divulgar la realidad, información y "opinión" que, en definitiva, a pesar de los signos de "izquierda" y "derecha", va a defender el orden estatal-capitalista, y por lo tanto, va a contribuir de un modo importantísimo al fortalecimiento de los valores de dicho orden social, político y económico.
- Una vez más se demuestra que resulta absurdo concebir el poder político y el poder económico como "dos poderes" que cuentan con intereses diferentes y que se enfrentan y chocan, por el contrario, uno requiere del otro y viceversa para poder mantenerse y desarrollarse.  Por lo que resulta absurdo hablar de diferentes poderes, cuando en realidad nos encontramos ante uno solo, ante una clase que cuenta con los recursos y los medios políticos, económicos, sociales y culturales para imponer su voluntad y sus intereses a la gran mayoría, a la clase dominada, es decir a los desposeídos.
- Por lo tanto, creo que queda más que claro, que aceptar colaborar con los mass-media supone reconocer al enemigo como un interlocutor, supone aceptar sus reglas de comunicación, imagen e información. Supone entrar en su juego de intereses comerciales y económicos en función de los cuales actuarán de una manera u otra, encenderán el micrófono o no.

- SIN EMBARGO, EL ENEMIGO NUNCA PUEDE SER UN INTERLOCUTOR, TAN SÓLO A QUIEN COMBATIR Y DERRIBAR, PUESTO QUE ES QUIEN NOS MANTIENE EN LA SERVIDUMBRE Y LA EXPLOTACIÓN ECONÓMICA, SOCIAL Y POLÍTICA. Y LOS MASS-MEDIA, NOS GUSTE O NO, PERTENECEN Y FORMAN PARTE ACTIVAMENTE DE ESE ENEMIGO.

- Asumir una interlocución con los mass-media implica dos posibilidades: que se acepta y se reconoce al enemigo como un igual, con el que entablar un diálogo; o que se obvia que es el enemigo por razones de supuesta utilidad. Estas dos posibilidades nos llevan, inevitablemente a un mismo lugar: a la derrota.
- Reconocerles la palabra, el papel, la pantalla, supone negarnos a nosotros mismos la propia palabra, la propia acción y los propios valores. Supone negar que nos encontramos en una lucha de clases, en una sociedad en la que unos cuentan con el poder y otros lo padecemos y sufrimos a diario o, lo que es lo mismo, supone contribuir a esa mentira de falso debate en el que es posible llegar a un acuerdo, la mentira según la cual los mass-media tan sólo son altavoces que pueden ampliar el número de personas que reciben nuestro mensaje.
- Por último, supone negarnos la propia capacidad de construir medios propios y autónomos que cumplan la función de divulgar la información y unos valores netamente anti-autoritarios. Es decir, medios que se encuentren al margen de, y contra, el Estado y el Capital.





¿Continuará? ¡¡Tu decides, tu opinas y ya me contarás algo....!!

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