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lunes, 29 de junio de 2015

"NO al terrorismo económico de la Troika" por la Corriente Comunista Revolucionaria

Frente a la nueva extorsión de la Troika, y el fracaso de la estrategia de Tsipras, es necesaria una salida de emergencia de los trabajadores y la juventud de Grecia para evitar la catástrofe que se avecina.


A pesar de las enormes concesiones que Alexis Tsipras y su gobierno hicieron en las negociaciones con los acreedores del país, renunciando a su programa electoral, la Troika quiso ir más lejos. Buscaba antes que nada hacerle pagar políticamente a un gobierno que se atrevió a cuestionar –aunque muy parcialmente- las políticas de ajuste.
El lunes 22 de junio el gobierno griego había presentado a sus acreedores medidas en donde se comprometía a recortar las jubilaciones, aumentar el IVA, alcanzar los objetivos de excedente presupuestario primario y continuar el programa de privatizaciones. Es decir, se sobrepasaron todas las denominadas ‘líneas rojas’ para favorecer las exigencias de la Troika.
El plan presentado por Tsipras el último lunes era suficiente para abrir una crisis interna. Probablemente, el ala izquierda del partido hubiera votado en contra del acuerdo o se hubiera abstenido, obligando a Tsipras a tener que apoyarse en los votos de los diputados de To Potami o de la derecha.
Sin embargo, no satisfecha con esta capitulación en toda la línea, la Troika quiso más. Se detuvo en puntos de detalle técnicos alargando las negociaciones. Su intención no era solamente obtener una capitulación de Syriza sino humillarlo políticamente, hacerle pagar incluso su “insolencia” mínima.
Ante esta arrogancia imperialista, Tsipras intentó dar un golpe de efecto llamando en la madrugada del viernes a un referéndum.
El efecto que buscaba era obligar al Eurogrupo a continuar las negociaciones en condiciones más favorables antes del 30 de junio fecha en la que Atenas tiene que reembolsar 1.600 millones de euros al FMI.
Frente a esta maniobra de Tsipras, la reacción del Eurogrupo, bajo presión de la línea más dura encarnada por el ministro de finanzas alemán W. Schauble, fue negar toda prolongación por unos días del « plan de ayuda » y suspender de manera unilateral las negociaciones. Violando sus propias reglas, el Eurogrupo continuó sesionando después de haber expulsado a Yanis Varoufakis, ministro griego de economía.
Por una alternativa de la clase obrera a la catástrofe que nos amenaza
Si el plan de Bruselas pasa, significaría una humillación total del país con una austeridad redoblada. Pero una salida desordenada de la zona euro con las subsiguiente devaluación y un crack económico tendrían consecuencias catastróficas para la clase obrera y los sectores populares en Grecia. Independientemente de las condiciones concretas del default en términos monetarios, esto podría significar una caída de 50% del PBI del país con consecuencias dramáticas en las condiciones de vida de las masas, ya muy deterioradas después de años de recesión.
Según encuestas llevadas en las últimas semanas, una mayoría de la población griega estaría a favor de hacer ciertas concesiones a los acreedores con tal de quedarse en el euro. Pero, dada la dinámica que está adquiriendo la situación, en donde se plantea la cuestión del “honor nacional” frente a exigencias humillantes, no se puede excluir que las masas se alineen detrás de Tsipras, si bien no es seguro.
En los próximos días habrá que esperar un verdadero terrorismo por parte de la prensa imperialista internacional y, sobre todo, de los mercados y los capitalistas contra las clases populares de Grecia.
Ante este horizonte desastroso, la única salida progresista consistiría retomar el camino de las movilizaciones de los trabajadores y la juventud en los barrios, las escuelas, las universidades, las oficinas del estado y las empresas públicas privadas.
Es necesario romper definitivamente con las negociaciones con la Troika para comenzar a imponer un plan de emergencia que empiece con la cancelación de todas las privatizaciones, la anulación de todos los impuestos indirectos a la población imponiendo impuestos al capital y a los ricos. Junto a esto, la reincorporación de todos los trabajadores despedidos desde el comienzo de la crisis; la restauración de las pérdidas de los salarios y las pensiones y la restauración inmediata del salario mínimo y de los contratos colectivos.
El control de capitales y el cierre de los bancos impuesto por Tsipras para frenar la fuga de capitales, perjudica fundamentalmente a los pequeños ahorristas, mientras que los grandes capitales ya sacaron sus tenencias hace rato. Hay que luchar por la nacionalización completa del sistema bancario sin indemnización y bajo control de los trabajadores y usuarios. Esto sería todo lo contrario a un nuevo rescate del sistema bancario a costas de la población. Todos los sectores estratégicos de la economía, en especial las grandes empresas armadoras del comercio exterior, deberían se expropiadas bajo control de los trabajadores.
Hay que imponer la anulación de la totalidad de la deuda y no solamente una reestructuración que implicaría seguir bajo la tutela de la Troika.
Es importante que los trabajadores exijan en los lugares de trabajo que las direcciones sindicales se pongan al frente de esta pelea, así como al KKE que viene rechazando todo frente único. Frente a la extorsión imperialista es necesario presentar un frente unido de los sectores obreros que pueda ser una alternativa a la política de conciliación de Tsipras y el gobierno de Syriza.
La izquierda de Syriza debería dejar de crear nuevas ilusiones en Tsipras y sacar las consecuencias del fracaso de la estrategia de negociación de la austeridad tal como fue llevada a cabo desde la firma del acuerdo del 20 de febrero que significó la continuación de las políticas de austeridad, adoptadas para “ganar tiempo”. No solo Tsipras y Varoufakis no ganaron tiempo sino que su estrategia de negociación tuvo un efecto desorganizador y desmovilizador.
Actualmente la situación es altamente inestable, sobre todo políticamente hablando. Grecia vive una situación política de una gran inestabilidad. Los bancos y la bolsa de Atenas cerrarán este lunes 29 de junio durante una semana. No se pueden descartar explosiones sociales en los próximos días. Y esto puede venir tanto de sectores populares de la sociedad como de los sectores conservadores. Los trabajadores, la juventud y el conjunto de los oprimidos deben tomar las calles y organizar la autodefensa frente a eventuales movilizaciones reaccionarias que quisieran imponer su propia agenda.
Frente a los eventos dramáticos que vive el país, cuando los ojos de trabajadores combativos y de la juventud en toda Europa siguen la situación en Grecia, es hora de movilizarse. Frente a la tiranía económica y política de los dictados de la Troika y al fracaso de la estrategia de la negociación, solo los trabajadores, la juventud y el conjunto de los explotaos y oprimidos pueden presentar una oposición real a la austeridad y a la Europa del capital.
Grecia es un laboratorio para la burguesía pero también para los explotados a nivel mundial. En ese sentido, es una tarea fundamental que los trabajadores y la juventud de Europa desplieguen la más amplia solidaridad con las masas de Grecia frente a la Troika y sus aliados.

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