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miércoles, 1 de julio de 2015

Un sucio negocio para los “rectos” salafistas



Los matrimonios con menores sirias se ha convertido en un lucrativo negocio en el que están implicados los clérigos musulmanes. En realidad, se trata de un sucio acuerdo mediante el cual los “rectos” musulmanes salafistas, que vienen al Líbano por motivos empresariales, puedan abusar sexualmente de una menor durante unas semanas y, después, regresar a sus países.
La sharia (ley islámica) permite los matrimonios con menores de edad y es bastante común en la sociedad musulmana que niñas de más de 15 años se casen. Estos enlaces son llevados a cabo por autoridades religiosas, no civiles.
“Los jeques reciben en la mezquita a pretendientes del Golfo preguntando por novias menores de edad y son ellos mismos los que ejercen de mediadores para convencer a los padres de que ofrezcan a sus hijas en matrimonio”, denuncia la doctora Houda. “Los clérigos van a visitar a los padres a los campamentos de refugiados, les aseguran que todo es legal y que es mejor que sus hijas estén casadas para evitar que otros hombres puedan abusar de ellas”, explica.
A veces son los padres quienes reciben directamente un mensaje de texto de un desconocido “que ofrece entre 1.500 y 2.000 euros por casarse con su hija”, revela la psicoterapeuta. Algunos de los pretendientes ni siquiera cumplen el trato y pagan sólo una parte del dinero. “Se las llevan a los hoteles por unos días y después se marchan, habiendo pagado a los padres solo una parte de la cantidad acordada”, asegura.
La situación de los refugiados sirios es tan vulnerable que los padres se ven obligados a hacer cualquier cosa para poder mejorar un poco sus condiciones de vida. En ocasiones, cuando una mujer siria llega a Líbano con sus hijos pero sin su esposo (bien porque está detenido, luchando en la guerra o ha muerto) los propietarios que les alquilan una habitación “les ofrecen quedarse con una de sus hijas a cambio de no cobrarles”, denuncia Houda.
“Es un fuerte impacto psicológico para las niñas”, advierte la especialista. “Las chicas que se casan antes de los 18 años son más propensas a recibir palizas de sus maridos y se ven obligadas a tener relaciones sexuales cuando todavía no están desarrolladas como mujeres”, explica. "Pierden su infancia, se olvidan de sus amigos, tienen muchas responsabilidades que nadie les ha enseñado. Es difícil, cuando sigues siendo un niño, tener que cuidar de otro niño”, lamenta.
El principal problema es que cuando regresan están traumatizadas y les es muy difícil reintegrarse con otros niños o volver a la escuela. “En las sesiones les enseñamos a volver a confiar en sí mismas, a pensar que ellas no han hecho nada malo”, explica Polin, la terapeuta de la La situación de los refugiados sirios es tan vulnerable que los padres se ven obligados a hacer cualquier cosa para poder mejorar un poco sus condiciones de vida. En ocasiones, cuando una mujer siria llega a Líbano con sus hijos pero sin su esposo (bien porque está detenido, luchando en la guerra o ha muerto) los propietarios que les alquilan una habitación “les ofrecen quedarse con una de sus hijas a cambio de no cobrarles”, denuncia Houda.
“Es un fuerte impacto psicológico para las niñas”, advierte la especialista. “Las chicas que se casan antes de los 18 años son más propensas a recibir palizas de sus maridos y se ven obligadas a tener relaciones sexuales cuando todavía no están desarrolladas como mujeres”, explica. "Pierden su infancia, se olvidan de sus amigos, tienen muchas responsabilidades que nadie les ha enseñado. Es difícil, cuando sigues siendo un niño, tener que cuidar de otro niño”, lamenta.
El principal problema es que cuando regresan están traumatizadas y les es muy difícil reintegrarse con otros niños o volver a la escuela. “En las sesiones les enseñamos a volver a confiar en sí mismas, a pensar que ellas no han hecho nada malo”, explica Polin, la terapeuta de la ONG Beyond.
“Es muy difícil poder controlarlo. Que una niña adolescente se case es normal en la sociedad musulmana. Pero en muchos casos, lo único que se busca es tener sexo y no una esposa; después de un tiempo las abandonan”, advierte. “Como no podemos detener este fenómeno, tratamos de hacerlo de una manera muy sutil, ya que (las familias) pueden pensar que estamos llegando con ideas occidentales y queremos romper con las tradiciones”, cuenta Polin.
“Las madres, que fueron forzadas a casarse a edades tempranas, por lo general te dicen que no estaban contentas de haberlo hecho. Pero, después, algunas de ellas hacen lo mismo con sus hijas, porque es la tradición. Incluso sabiendo que no es su derecho y que es injusto", exclama con resignación.
“Es muy difícil poder controlarlo. Que una niña adolescente se case es normal en la sociedad musulmana. Pero en muchos casos, lo único que se busca es tener sexo y no una esposa; después de un tiempo las abandonan”, advierte. “Como no podemos detener este fenómeno, tratamos de hacerlo de una manera muy sutil, ya que (las familias) pueden pensar que estamos llegando con ideas occidentales y queremos romper con las tradiciones”, cuenta Polin.
“Las madres, que fueron forzadas a casarse a edades tempranas, por lo general te dicen que no estaban contentas de haberlo hecho. Pero, después, algunas de ellas hacen lo mismo con sus hijas, porque es la tradición. Incluso sabiendo que no es su derecho y que es injusto", exclama con resignación.

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