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miércoles, 3 de febrero de 2016

Reflexiones de un cuarentón desempleado: ¿De verdad nos estamos recuperando? (Primera parte)

Por unos pocos euros tenemos que dejarnos la salud y dar gracias porque "con el paro que hay, al menos tengo trabajo"

¿Vivimos para trabajar o trabajamos para morir? 

- Hace unos años una banda de punk rock cantaba una canción en la que decía, entre otras  cosas:
"Trabajar para vivir y morir por trabajar/ Sobredosis de gilipollez mental/ ¡¡Vivir para trabajar, morir por sobrevivir/ alguien se está riendo de mí/ mi curro es mi forma de morir,/ Mi tiempo no me pertenece/ Mi curro es un engaño criminal/ envuelto para regalar"
Apenas han pasado seis años desde aquel nihilismo punk que compartíamos con entusiasmo cuando éramos más jóvenes, y aunque sigue siendo acertada la canción, la frase que más nos repetimos últimamente es "por lo menos tengo trabajo", tras contar toda la retahila de precariedades que  conlleva el último empleo que hemos conseguido para los próximos dos meses o dos días.
Y es que la crisis en la que nos hacen vivir no remite, más bien todo lo contrario, pero noticias (no hace mucho) como las que abrían los telediarios a principios de enero, en las que se anunciaba que el paro ha bajado por fin tras más de cuatro años (o mejor dicho tras una legislatura y "un trozo...") de destrucción de empleo pretende hacernos creer subliminalmente que estamos recuperándonos económicamente.
Publicaba un diario del régimen que "El paro baja en 2015 en 354.203 personas y el empleo crece en 533.186", Era el titular de la noticia anunciada por el Ministerio de Empleo y difundida por todos los medios, pero no se le daba tanto bombo al hecho de que "de los 1.594.915 nuevos contratos que se formalizaron en diciembre, sólo 132.867 fueron indefinidos, el resto temporales"
En el acumulado anual, los contratos fijos suponen sólo un 8,12 por % de los 18.576.200 contratos que se subscribieron en 2015. Es decir: ¡¡Solo el 8% de los empleos generados en 2015 fueron indefinidos!!
Esto confirma en realidad lo que muchos sufridores de esos empleos basura ya sabemos, y es que, gracias a la última reforma, los empleos que se generan son para levantar las manos al ir a firmar el contrato. Qué se puede esperar de una reforma que premia las contrataciones y abarata los despidos, en un país donde ya estaba bien implantada la precariedad laboral antes de esa estafa que llaman "crisis".
(Continuaré reflexionando...)
Nuestras ilusiones laborales son como las hojas caídas en otoño, se las lleva el tiempo...

Madrid: Me matas pero sí ti no podría vivir.



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