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martes, 20 de diciembre de 2016

CARTA ABIERTA DE LOS TRABAJADORES DEL DISTRITO 20 DE CORREOS MADRID.






CARTA ABIERTA DE LOS TRABAJADORES DEL DISTRITO 20 DE CORREOS MADRID.
A LA ATENCIÓN DE JAVIER CUESTA NUIN
PRESIDENTE DE LA S.A.E CORREOS Y TELÉGRAFOS.
Los abajo firmantes somos trabajadores  del distrito 20 de Madrid, entre todos  nosotros  hemos
dedicado  cientos de  años  de  nuestra vida  a  tratar  de  cumplir  nuestras obligaciones  hacia la
sociedad como prestadores  que somos  de  un servicio público y cumpliendo fielmente con  las
tareas que la empresa que usted hoy preside nos ha encomendado.
En  las  últimas  semanas  hemos visto  como  nuestra  confianza  en  los  gestores  de  Correos  y
Telégrafos  ha caído a  niveles desconocidos.  El  motivo   ha sido  el  despido en  septiembre  de
2016 de  un  compañero  que  durante  10  años  prestó sus  servicios  en  el  Distrito 20.  Nuestro
compañero Diego.
No nos detendremos aquí a señalarle los  pormenores de dicho despido, un expediente  abierto
el  6 de  mayo por llevar en  el carro al  salir  a repartir 2 paquetes  IPC que no eran  de su sección
en su actual destino, el  distrito 23 en Aravaca. Simplemente le queremos  señalar que el 14 de
Diciembre hemos conocido que  el despido ha sido declarado improcedente. La  sentencia  deja
claro  que  en  ningún  momento  se  ha  demostrado  que  Diego  tuviera   intención  de  quedarse
ningún envío,  que  la  empresa  con  su  sanción  ha  actuado    desproporcionadamente,  que  la
empresa no ha actuado con igualdad de trato con respecto a  hechos  similares  en el distrito 23
y que la empresa no quiso tener en cuenta atenuantes  como el hecho de  que  Diego tuviera un
expediente inmaculado en sus más de 10 años como trabajador de Correos.
Sin embargo, como  usted  conoce, la  declaración de  un  despido  como  improcedente  deja el
futuro  laboral  y  vital  de  Diego  en  manos  de  la  empresa,  en  última  instancia  en   sus  manos
como responsable máximo de la misma.
No se le puede escapar lo que  supone  el derecho a un  trabajo estable en  una sociedad como
la nuestra, plagada de problemas sociales  como el alto índice de paro. No se le puede escapar
los  terribles  meses  que  Diego  ha pasado, con la  presión de  verse  acusado de  ladrón,  con el
stress   de  encontrarse  sin  un  medio  regular  de  vida.  No  se  le  puede  escapar  los   planes
truncados  que  la  incertidumbre  de  un despido  genera, no se  le  puede  escapar  la paternidad
proyectada y  aplazada  por  no  saber  conque  ingreso mantenerla,  no  se  le  puede  escapar  el
dolor  causado en una  familia  trabajadora vinculada  a Correos  (el  padre  de  Diego  cartero ya
jubilado,  la  madre  limpiadora   de  nuestras  instalaciones)  que  ve  como  se  pone  en  duda  la
honradez de su hijo.
Usted puede  tener  dudas,  lo entendemos,  pero  créanos, durante  años  hemos  trabajado con
él, fue  siempre  un compañero  que  se  caracterizó  por  su seriedad en el  trabajo y  nunca tuvo
ningún incidente, ni con nosotros  ni con ningún  usuario de  nuestro distrito. Siendo siempre su
profesionalidad muy valorada por dichos usuarios de los servicios de Correos.
Recientemente  usted  señalaba en una  entrevista que  “
Claro  que  sí. Cumplir  300  años  no  es
cuestión   de   azar,   es   el   fruto   de   mucha   innovación   aplicada   y,   por   supuesto,   de   la
profesionalidad  de  nuestros  empleados”.
Créanos,  si  Correos  prescinde  de  los  servicios  de
Diego estará prescindiendo de uno de sus empleados más profesionales.
Los  que  firmamos  esta  carta  nos   dirigimos  a   usted  no  para   pedir  que  se  tomen  medidas
contra los  que irresponsablemente  acusaron a Diego y jugaron con su futuro, no para  pedir la
cabeza  de  nadie.  Aunque  estamos  indignados   y  cabreados   con  el  trato  dado  a   Diego,
entendemos  que  todo  el  mundo puede  cometer  errores. Nos  dirigimos  a  usted    simplemente
para  pedir  justicia y justicia  en este  caso solo hay una: Volver a la  situación previa al infausto 6
de mayo. Es decir que Diego sea readmitido en la empresa que usted preside.
Es  por  ello que  solicitamos,  una vez el  despido  ha  sido  declarado improcedente,  que  Diego
vuelva a  Correos. Sólo está  medida haría que  recuperásemos  una confianza en la labor de  los
gestores  y responsables  de la  empresa  que, como le  señalábamos  al comienzo de esta carta, es de total justicia.
Atentamente:

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